Mary Carmen Creuheras

Dueños de nuestro destino

por: Mary Carmen Creuheras |
Columnista de San Diego Red

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Dentro de unos días tendremos elecciones a Presidente, y esto nos lleva a pensar que es lo que de verdad necesitamos y no sólo pensando de manera personal sino viendo que es lo mejor para nuestro país.

Basta con leer la prensa, encender la radio, la computadora o la televisión, para enterarnos de las posturas políticas, intenciones y propuestas de los candidatos a la presidencia. Son muchos y variados los temas.Se cita al "Pueblo Norteamericano" una y otra vez.

Queda claro que de uno y otro lado hay elementos que vale la pena considerar. Dos posturas que se han ido radicalizando y que a la vez prometen mejorar la vida de los habitantes de esta gran nación.

No es mi interés tratar temas políticos, lo único que quiero es hacer un poco de reflexión que nos lleve a visualizar que es verdaderamente lo mejor.

Reflexionando un poco, buscando las constantes en el devenir de la humanidad, con los inventos que han marcado épocas, saltos tecnológicos, grandes conflagraciones, dominaciones, transculturizaciones, sistemas de gobierno, etcétera, aparece siempre el individuo, y mas aún y de mayor fuerza, la familia.

En todos los estratos sociales y económicos, se hace presente. No importa con que partido político se simpatice, ahí está. Hasta los participantes en la política vienen de una y ponderan pertenecer a la propia. Se hacen semblanzas y análisis de los orígenes de los candidatos y ello pretende orientar al observador. Hasta en las guerras que se mencionan, los afectados por tan terribles acontecimientos, son llorados o lloran por sus familiares.

El "Sueño Americano" tiene su máxima expresión en la familia, en su bienestar. El impacto material es importante, pero no se puede entender sin los lazos afectivos. La evolución positiva de la humanidad se debe en gran parte a los afectos entre los familiares y miembros de grupos. No debemos perder de vista este hecho. Sigue siendo tan vigente como en antaño.

Hablamos sobre los ideales y las reglas que establecieron aquellos que fundaron este maravilloso país, donde se consagran derechos y valores.

Implícitas vienen las obligaciones, tomando en cuenta que los derechos de uno, terminan donde empiezan los del otro. Penosamente se le da mas relevancia al progreso técnico y científico, y se nos presentan como lo único válido en la época moderna.

Se habla mucho sobre las modificaciones a que esta expuesta la familia, en base a preferencias y razones fiscales y económicas. Parece que fuese importante lo cosmético y lo aparente, cuando lo fundamental es la cuna de los valores, de las virtudes y del ejemplo.

No se trata de pertenecer a sociedades marginadas, (ya sea por terceros o por quienes las integran), las cuales aunque van en aumento, parecen ignorar su origen. Todos los individuos en la actualidad y en el pasado, han venido de la unión de un hombre y una mujer.

No es importante si son ricos o pobres, de un color u otro, si profesan o no determinado credo, si tienen elevados grados académicos o si son analfabetas, si tienen trabajo

remunerado o no, si son gordos o flacos o si dedican sus afanes al culto al cuerpo y a las cirugías estéticas, si les gusta tal o cual cosa... La inmensa mayoría viene de una familia.

Resalta sobre todo esta maravillosa constante. Ofrece un origen y una pertenencia.

Marca un grupo afectivo con intereses comunes, pero mas intensamente queda marcado, los lazos de afecto a tal o cual persona. A menudo se admira a un miembro de la familia, ya sea por su entereza, sus logros, su cariño, su sabiduría, su ejemplo y enseñanzas, etc.

Somos nosotros mismos los directamente responsables y dueños de nuestro propio destino. Todas las decisiones que tomemos a lo largo de nuestra vida como he mencionado con anterioridad, conlleva una gran responsabilidad.

Insisto, pareciera que la economía es lo único importante a la hora de tomar decisiones. Con gran pesar me doy cuenta la poca importancia que se le da al crecimiento y progreso humano y espiritual.

Aumentan las manifestaciones e indignados por la economía y la falta de trabajo, pero el respeto a la vida humana, a la unión matrimonial, a la protección de los menores, quedan en segundo plano o se convierten únicamente en bastión político.

Los poderes públicos deben de legislar en función de la persona, se deben de tener en cuenta todas las necesidades de los ciudadanos y deben preocuparse por preservar la unión familiar y matrimonial.

Sólo la familia con la transmisión de valores, y educación de sus miembros es la principal portadora de capital humano a la sociedad.

El capital humano es el verdaderamente indispensable para sacar a delante a un país. Si la sociedad está enferma y corrupta el país no progresará. Siguiendo esto, podríamos tener ventajas sobre otras sociedades.

Se trata de cambiar de actitud, de tener claro que es lo que queremos alcanzar y cuales son nuestras prioridades.