Abraham Nudelstejer

Víctimas de la silla embrujada

por: Abraham Nudelstejer |
Columnista de San Diego Red

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No me cabe ninguna duda, esa silla está embrujada.

La vida de toda aquella persona que se sienta en ese mueble acojinado con respaldo reclinable, ha terminado en desgracia.

Esa silla ha servido como bastión para aquellos que perdieron su trabajo y que de alguna manera la han utilizado para mantenerse activos mientras consiguen otra chamba.

Esa silla en particular, es deseada por muchos porque está situada en un lugar estratégico.

La silla de la que hablo está colocada detrás de una mesa que comparten cuatro importantes personalidades y en frente de ella hay decenas de reflectores y cámaras de televisión.

En ese escritorio convergen todos los días experimentados comentaristas de futbol que con sus agudas y puntillosas opiniones han creado uno de los programas de televisión más vistos.

En la mesa de Futbol Picante de ESPN Deportes se desatan las polémicas más sabrosas del balompié mexicano.

Conducido por periodistas veteranos en el tema, la producción del programa decidió dar cabida a entrenadores de futbol desempleados para que ofrezcan intrincados puntos de vista tácticos.

Los estrategas, más que felices, han entrado a trabajar a Futbol Picante porque a ellos les sirve como la plataforma ideal para mantenerse vigentes y frescos en la mente de los directivos que buscan los servicios de un director técnico.

Pero esa silla, la que ocupan los entrenadores mientras reciben la propuesta de un equipo, está hechizada, embrujada, salada.

El primero en ocupar esa silla fue Daniel Brailovsky, quien recibió la oferta para dirigir al Necaxa.

Brailovsky empacó sus cosas, se fue de ESPN para tomar las riendas del Necaxa, equipo con el que fracasó al descender a la segunda división.

El lugar de Brailovsky en la silla de Futbol Picante fue ocupado por Mario Carrillo, quien después de mucho tiempo de no dirigir a un equipo, fue llamado por los Pumas de la UNAM.

Carrillo abandonó la silla de ESPN para tomar el mando del cuadro universitario, puesto en el que solamente duró ocho partidos antes de ser despedido.

Por la silla embrujada también pasó Carlos de los Cobos, quien del estudio de televisión fue contratado por el Querétaro para ser cesado por los malos resultados entregados.

Esa silla sigue cobrando víctimas, en este caso Tomás Boy, quien se refugió en ESPN después de perder su trabajo como entrenador con Monarcas de Morelia.

Al poco tiempo de ocupar la silla embrujada, Boy fue contratado por el Atlas.

Desde que Boy llegó a trabajar con los Rojinegros, el club tapatío no ha ganado un solo partido.

No cabe duda que aquellos que ocupan esa silla cumplen su deseo de regresar a trabajar como entrenadores pero una vez en el puesto, la maldición de la silla les cae encima.

Además, todos los entrenadores que han querido abrazar la carrera de comentarista han demostrado incapacidad para hablar ante las cámaras de televisión.

Daniel Brailovsky es el único de todos los personajes antes mencionados (Carlos de los Cobos, Tomás Boy y Mario Carrillo), que ha crecido mucho como comentarista deportivo al demostrar facilidad de palabra, ser un buen entrevistador y ofrecer opiniones que rayan en lo polémico.

Un consejo sano para aquellos entrenadores del futbol mexicano que están a punto de perder su trabajo es mantenerse lejos, muy lejos de los chamanes de ESPN y su silla embrujada.