Hiram  Soto

Los republicanos también necesitan la reforma migratoria

por: Hiram Soto |
Columnista de San Diego Red

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La reelección del presidente Barack Obama fue un golpe duro para los republicanos por la contundencia de la derrota y porque muchos de ellos nunca la vieron venir.

Las elecciones pasadas expusieron lo que muchos ya sabíamos: los republicanos viven en un universo alterno creado por Fox News, donde los hechos se ajustan a su ideología y donde las encuestas negativas son remplazadas por encuestas positivas.

La burbuja explotó en grande cuando la mayoría de los estadounidenses reeligieron al presidente a pesar de que los republicanos y sus aliados dedicaron los últimos cuatro años a echarlo de la Casa Blanca través del obstruccionismo legislativo y la mala publicidad.

Este choque con la realidad fue especialmente marcado al momento de evaluar su relación con los latinos y con las otras minorías del país. Al final, Mitt Romney recibió solo el 27 por ciento del voto hispano, el número más bajo desde que estas cifras han tenido importancia.

Por eso perdió Florida, Colorado y Nevada, estados clave en la victoria de Obama. Y un análisis objetivo de las elecciones (compartido por muchos republicanos, por cierto), es que ellos no volverán a ganar otras elecciones nacionales sin el voto latino.

En otras palabras, los republicanos necesitan la reforma migratoria al igual que los latinos.

Tanto así que algunos de los personajes más prominentes de la derecha han comenzado abiertamente a decir que ha llegado el momento de reformar las leyes migratorias, y de incluso legalizar a los millones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos.

Esto hubiera sido impensable hace unas semanas cuando los republicanos ni siquiera hubieran considerado la Dream Act, dirigida a los jóvenes indocumentados. Ahora resulta que les urge reformar las leyes de migración, aunque sea por conveniencia política y no por convicción.

Sin embargo, los republicanos deben tener en mente que la reforma migratoria no les garantiza el voto hispano. Si en verdad quieren que la minoría más grande del país y el grupo electoral de mayor crecimiento voten por ellos, tendrán que evaluar toda su plataforma política.

Los latinos no votamos por los republicanos por muchas razones. Sí, la reforma migratoria y el tono que usan para hablar de los inmigrantes es la principal razón para muchos. Ellos nunca han entendido que casi todos los latinos tenemos a un pariente o conocemos a alguien que es indocumentado, y por eso la inmigración siempre estará en nuestra lista de prioridades.

Pero la diferencia con los republicanos va más allá de la inmigración ilegal.

Los latinos tenemos una visión distinta sobre papel del gobierno en la sociedad, y los programas y servicios que debe ofrecer. Nosotros buscamos políticas que favorezcan a todos, no solamente a los millonarios. No nos creemos esa historia de que si les rebajas los impuestos a los ricos ellos van contratar a más gente y todo vamos a estar bien (y que si no bajas los impuestos no van a contratar a nadie).

Tampoco somos los conservadores de antes. En contraste con los republicanos, la mitad de los hispanos ahora apoyan el matrimonio entre homosexuales. Y aunque compartimos posturas similares en cuanto al aborto, la mayoría de los latinos de segunda y tercera generación se oponen a que el gobierno les diga a las mujeres si deben o no abortar.

Si en realidad quieren que votemos por ellos, tendrán que echar de su partido a todos los extremistas que exigen que en Estados Unidos solamente se hable inglés, que constantemente nos dicen que nos “regresemos a nuestros países” y que buscan eliminar programas educativos como la acción afirmativa, que favorecen no solamente a los hispanos sino a las otras minorías del país. Se opondrían cuando estados como Arizona o Alabama intenten aprobar leyes antiinmigrantes, y no apoyarían a candidatos cuya plataforma es deportar a 12 millones de personas.

Las condiciones parecen ser óptimas para volver a retomar el tema de inmigración.

Obama está en deuda con los latinos. Y está claro que los republicanos finalmente han entendido la importancia de nuestro voto. Ahora les toca a ellos votar por una reforma migratoria que finalmente ponga fin a este problema que ha afectado a tantas familias por tanto tiempo.