Hiram  Soto

Cómo disfrutar un dolor de cabeza

por: Hiram Soto |
Columnista de San Diego Red

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Disfrutar un dolor de cabeza. Podría sonar como una idea despavorida. Pero es posible. El otro día lo hice.

Había llegado temprano a una cita y quería matar tiempo. Había sido un día largo y lleno de drama en el trabajo, y era uno de esos días para los que fueron hechos los dolores de cabeza. Estacioné mi auto, cerré los ojos, y sin pensarlo me dije a mí mismo: “Voy a disfrutar este dolor de cabeza”.

Habían pasado varios meses desde que comencé a meditar todos los días en la mañana y practicar algo de yoga como parte de un programa autodidáctico de reducción de estrés y dolor que se basa en la conciencia del momento presente.

La conciencia el momento presente consiste en vivir momento a momento, en poner atención a cómo se siente tu cuerpo sin juzgar o etiquetar sensaciones. La idea es que al sentir vívidamente el dolor sin juzgarlo, el malestar se reduce o desaparece.

Es una técnica que busca encontrar un equilibrio entre la mente y el cuerpo con el fin de reducir el estrés y fortalecer el sistema inmunológico, y que se puede practicar meditando y haciendo cualquier cosa conscientemente, como lavando los platos, caminando con el perro, jugando con los niños, trabajando, manejando un auto, etcétera.

Ésta es una técnica cuyos resultados están respaldados clínicamente y que puede utilizarse además de cualquier tratamiento médico que la persona está recibiendo para cualquier tipo de malestar.

La conocí por primera vez hace unos años cuando mi hermano fue diagnosticado con un cáncer testicular avanzado, y su doctor le dijo que se preparara para un tratamiento de quimioterapia agresivo que traería consigo efectos colaterales fuertes como fatiga crónica, náuseas, vómitos, caída de pelo y dolor. Poco antes de empezar su tratamiento se inscribió en clases de meditación donde aprendió a enfocarse en su respiración y a ser un “testigo silencioso” de su experiencia, o sea, como si fuera otra persona.

“Fue lo que más me ayudó durante la quimioterapia porque cuando sentía dolor, sabía que ese dolor no era yo, sino algo que ocurría en mi cuerpo. Los síntomas los veía simplemente como síntomas y nada más”, me dijo hace unos días cuando platicábamos sobre el tema.

El ver su situación desde el punto de vista de una tercera persona cambió de manera fundamental su interacción con el cáncer, en parte porque su mente dejó de hacer prejuicios como “voy a sentir dolor”, “mi vida será un infierno” o “seguro me voy a morir”; simplemente dejó que su experiencia fuera lo que fuera, viviéndola de momento a momento, aceptándola por lo que era.

En mi búsqueda por aliviar dolores crónicos así como altos niveles de estrés, he probado tanto los medicamentos de la medicina occidental como las alternativas de la medicina oriental, incluyendo las hierbas, suplementos y acupuntura. Los dos métodos me han dado resultados positivos aunque limitados.

Pero desde que comencé a practicar la meditación como parte de una práctica rutinaria, he sentido una gran mejoría en mi salud. Mi sistema inmunológico ha mejorado ampliamente, considerando que en el último año padecí solamente de una gripe, algo insólito para alguien que siempre se enfermaba de cualquier cosa.

Una de mis partes favoritas de la meditación es algo llamado el escaneo corporal, en donde por varios minutos te concentras en zonas específicas de tu cuerpo, desde tus pies, rodillas y piernas hasta en los brazos y hombros, en donde puede sentirse el estrés en los músculos tensos.

Reconozco que esto de la meditación y la conciencia del momento presente no es para todos. Algunos quizá pensarán que estoy loco si me vieran sentado en una esquina de mi casa con los ojos cerrados y las piernas cruzadas, enfocado en la respiración y nada más. Quizá sea porque esas personas llevan vidas libres de estrés y porque no necesitan de algo como esto.

Sin embargo, esto me ha abierto la mente a que existen métodos poderosos de lidiar con el estrés de todos los días, con el dolor y la ansiedad, y que todo está siempre disponible. Me pregunto cómo le hacen otras personas para lidiar con todo esto.

¿Cómo le haces tú? Mándame un correo y cuéntame.