Es "El Chapo" el criminal más buscado en el mundo

El paradero del capo mexicano de las drogas es todo un misterio

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"El Chapo" es el criminal más buscado y uno de los hombres más ricos del mundo. Servicios/SanDiegoRed

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Tijuana.- ¿Podrá Estados Unidos utilizar toda su poder para capturar a Joaquín “El Chapo” Guzmán, el capo más buscado del mundo y quien, tras la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, subió a la cima de los más perseguidos por la Interpol y el FBI?

“No”, apunta el escritor británico Malcolm Beith, autor del libro “El último narco” (Ediciones B, 2011), que aborda la vida del criminal mexicano desde su infancia mísera hasta la construcción de lo que llama “un emporio transnacional de la droga”.

Para Estados Unidos la figura del “Chapo” Guzmán no representa un grave riesgo, no es considerado un terrorista como Bin Laden, señala Beith.

Eso a pesar de las múltiples acusaciones en México de homicidios, secuestros y delincuencia organizada.

Curiosamente en enero pasado se cumplió una década desde que Guzmán logró escapar del penal de Puente Grande, Jalisco; casi el mismo tiempo que cumplirían en septiembre próximo los ataques terroristas en Estados Unidos.

Esos dos hechos colocaron a Bin Laden como el más buscado en el mundo y al “Chapo”, líder del cártel de Sinaloa, como el número dos.

En medio de una guerra del gobierno mexicanos contra los cárteles de la droga, que ha cobrado la vida de al menos 40 mil personas en el país en los últimos cuatro años y cientos de desaparecidos y secuestrados, la figura de Guzmán se ha vuelto una metáfora de lo que le sucedió a este país.

Joaquín Guzmán nació en 1957 en la Tuna, un pueblo de unos 200 habitantes en el municipio de Badiraguato, Sinaloa.

Beith relata en “El último narco” que el “Chapo” fue hijo de humildes campesinos. Vivió ahí su infancia y parte de su adolescencia trabajando día y noche en el campo junto a un padre que lo golpeaba con frecuencia y que lo corrió de su casa antes de que cumpliera la mayoría de edad.

“Siempre tuvo el deseo de salir de ese drama”, apunta el escritor.

Y lo consiguió a costa de convertirse en el principal traficante de droga de México, oficio que, según la revista Forbes, lo ha llevado a ser uno de los hombres más ricos del mundo tras acumular mil millones de dólares.

El finado periodista Jesús Blancornelas, fundador del semanario Zeta, señala en su libro “El Cártel” (Random House Mondadori, 2006) que fue Miguel Ángel Félix Gallardo, jefe del cártel de Guadalajara, quien poco antes de ser arrestado en 1989 dividió el narcotráfico en territorios.

Durante una reunión de capos en Acapulco, Félix Gallardo fue quien dio a Joaquín “El Chapo” Guzmán su primera gran oportunidad al designarle el control del tráfico de droga en el territorio de Tecate.

En esa misma reunión, Félix Gallardo, apodado “El padrino”, concedió a Rafael Aguilar Guajardo Ciudad Juárez, Chihuahua y Nuevo Laredo; a Luis Héctor “El Güero” Palma le dio San Luis Río Colorado; a Emilio Quintero Payán le otorgó Nogales y Hermosillo; a Jesús “Chuy” Labra Avilés, prestanombres de los Arellano Félix, le dio Tijuana; a Ismael “El Mayo” Zambada y Baltazar Díaz les dio Sinaloa, y a Rafael Chao le dio Mexicali, señaló Blancornelas.

“La repartición de territorios significaba: en cada plaza podían llegar otros narcotraficantes mexicanos o extranjeros con droga, pero deberían pagar una cuota”, escribió el periodista. Sin embargo la presencia de varios jefes sintiéndose todos superiores al de enfrente hizo brotar la desorganización.

“Se brincó al desentendimiento, vino la separación, luego los enfrentamientos mortales; aterrizaron en las venganzas, aumentaron las ejecuciones”, apuntó Blancornelas en “El Cártel”.

Una de las afrentas más célebres iba dirigida contra “El Chapo” Guzmán el 24 de mayo de 1993, cuando pistoleros de los Arellano Félix recibieron órdenes para matarlo en el aeropuerto de Guadalajara, pero terminaron asesinando a siete personas, entre ellas al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

Han pasado 22 años de aquella reunión en Acapulco de los capos. Unos fueron asesinados, otros están en prisión. Guzmán y el “Mayo” Zambada controlan el cártel de Sinaloa y están en disputa por los territorios del norte de México, incluyendo Tijuana.

“El Chapo” no parece dispuesto a compartir en una reunión privada sus territorios ganados a sangre, como lo hizo Félix Gallardo.

Al contrario, se ha expandido estableciendo nexos con la mafia italiana y organizaciones criminales de Europa del Este, África, China, Tailandia y Vietnam, según Beith.

La corrupción, el desempleo, la mala educación y las constantes crisis económicas en México han generado miles de “Chapos” por todo el país que esta guerra ha mostrado a diario en portadas de revistas y noticieros televisivos.

La figura de Guzmán, como la de un ídolo pop a un atleta exitoso, se ha sobreexpuesto en los medios, sobre él hay corridos, libros, mitos y leyendas urbanas. Muchos adolescentes quieren imitarlo, aún a costa de su vida. Otra paradoja de esta guerra.

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