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Los famosos burros-cebra de la Revolución

La tradicional imagen de una ciudad y una época

Los  famosos burros-cebra de la RevoluciónLos burros-cebras de la avenida Revolución son conocidos en todo el mundo. David Maung/SanDiegoRed.com
Los burros-cebras de la avenida Revolución son conocidos en todo el mundo. David Maung/SanDiegoRed.com

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TIJUANA.— El fin de la Segunda Guerra Mundial, turistas asustados el día que cerraron la garita de San Ysidro tras el asesinato de John F. Kennedy, marinos estadounidenses tambaleándose en días de juerga que duraban hasta el amanecer.

O bien, la música blues y las guitarras eléctricas que se escapaba de las puertas de los bares, jugadores de pelota vasca con sus cestas al hombro caminando rumbo al frontón Jai Alai; toreros saliendo a pie a las 3:30 de la tarde del hotel Caesar´s para comenzar una caminata con miles de fanáticos hacia la plaza El Toreo y el olor de la paella del Chiki Jai…

“Son muchos recuerdos. Las imágenes van y vienen en mi cabeza, a veces me acuerdo como si hubiera pasado muy poco tiempo”, dijo Jorge Bonilla, de 79 años. En ellas siempre está la avenida Revolución con su cámara y carreta que empuja un burro pintado como cebra para tomar una instantánea al turista en turno.

Bonilla es el líder del Grupo de Fotógrafos Burro-Cebra, la icónica imagen de Tijuana que ha sobrevivido más de un siglo y que actualmente tiene 19 afiliados, apenas diez más de las que había a comienzos del siglo xx.

Él es el fotógrafo más veterano de la docena que trabaja diariamente en la legendaria avenida. Ha pasado 72 años en ese oficio, los últimos 20 años acompañado de su hijo mayor.

“Empecé a los siete años haciendo de todo. Yo vivía cerca del Centro y mi familia tenía muchas necesidades, acabábamos de llegar de Nacozari, Sonora”, dijo.

Para cuando él comenzó a trabajar como burrero, ya los burros estaban pintados con rayas negras como cebras, explicó. No está claro quién fue el primero en hacerlo, pero se cree que el gremio de fotógrafos lo hizo porque en las imágenes en blanco y negro se perdía la figura del animal, entonces le hicieron líneas oscuras.

Al principio eran sólo carretas un poco destartaladas, que con el tiempo las restauraron, las pintaron y les grabaron imágenes de leyendas y mitos de la cultura mexicana.

Varios artistas, curadores e historiadores locales han coincidido en diversos ensayos y exposiciones en señalar que la imagen del burro-cebra era una visión de la Tijuana desde el exterior, un sitio rural y exótico donde nada es lo que parece.

Fue uno de los primeros prejuicios-paradojas-ironías-metáforas para tratar de definir esta frontera ambigua cargada de un mestizaje léxico único.

“El burrito es la única imagen real que nos identifica mundialmente”, opinó el pintor y promotor cultural tijuanense Víctor Amaya.

En más de siete décadas, Bonilla manifestó que se enfrentaron a muchas crisis económicas que duraban a lo mucho una temporada estacional, sin embargo, ninguna como la que actualmente están sufriendo desde el 9/11, hace ya casi una década.

“Esto no era el gran negocio, pero uno podía vivir bien. En los tiempos buenos de la Revolución sacábamos entre ocho y nueve fotografías diarias; ahora hay días en que no me hago la cruz”, dijo refiriéndose a la señal de la cruz que se hacen tras la primer venta.

A pesar de la crisis, aún no hay una amenaza seria para desaparecer, agregó. Hace un lustro que dejaron de pertenecer a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, la CROC, un sindicato afín al PRI al que tenía que pasar una cuota, y cada burrero afiliado al grupo es dueño de su carreta y su burro.

Según Bonilla, el 90 por ciento de su clientela actual es local. Los burreros se colocan de 9 de la mañana a 4 de la tarde todos los días. Cada jornada laboral se van rotando las esquinas y sus fotos oscilan entre los tres y los cinco dólares.

Champion es el quinto burro que ha tenido Bonilla en 72 años, pero no parece que será el último que esté al frente de la carreta, pues a juzgar por los planes de un grupo de artistas locales, podrían tener una revaloración y un nuevo diseño.

De acuerdo con el promotor cultural Víctor Amaya, la asociación civil Séptima Meca que preside pretende convocar a un grupo de creadores a finales de este año para que realicen intervenciones de cada una de las carretas.

“Hasta no ver no creer”, dijo Bonilla con incredulidad. “Muchos han prometido ayudarnos, pero no lo han hecho. Habrá que ver”.

Esta noticia fue publicada originalmente en Enlace, el semanario en español del San Diego Union Tribune. editorial@mienlace.com

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