Redacción EE.UU., 31 mar (EFE).- Los Yanquis de Nueva York hicieron su presentación oficial ante sus fanáticos con un triunfo por 6-3 frente a los Tigres de Detroit, y entre ellos se encontraba un pelotero venezolano, el receptor Gustavo Molina, que a su 29 años, se convirtió en un reserva de lujo y sorpresa.
Aunque lleva ya cuatro años en las Grandes Ligas, Molina nunca ha podido echar raíces en ningún equipo, y de ahí que ni tan si quiera tenga a su familia con él en Estados Unidos.
Como en cada pretemporada, Molina, que el año pasado jugó con los Medias Rojas de Boston, tuvo que llegar a los campos de entrenamiento de los Yanquis para tratar de ganarse un puesto porque desde que debutó con los Medias Blancas de Chicago, en el 2007, sólo ha podido jugar 23 partidos.
Demasiado poco para que los pilotos de los equipos puedan tener una idea clara de cual es su rendimiento real en el campo, de ahí que el responsable de los Yanquis, Joe Girardi, tuviese los campos de entrenamiento como su punto de referencia para observa la valía de Molina, que, en principio, tampoco entraba en sus planes.
De hecho, cuando comenzó la pretemporada, los Yanquis tenían previsto a Russell Martin como su catcher titular, puesto que estreno hoy, jueves, en la jornada inaugural.
Otro par de venezolanos, Francisco Cervelli y el cotizado prospecto Jesús Montero, se perfilaban para quedarse con el puesto de suplente para darle descanso a Martin o ocupar su puesto si se lesionaba.
Sin embargo, el que se lesionó fue Cervelli al fracturarse el pie izquierdo, mientras que Montero no dio la talla, y tampoco otro prospecto, Austin Romine.
Con este panorama a la vista y a falta de algo más de una semana, Molina comenzó a ser visto como el hombre que podría solucionar el problema generado en la designación de la suplencia para el puesto de receptor.
El propio Molina también se convenció que podría haber el equipo de los 25 jugadores de los Yanquis que estuviesen en la jornada inaugural.
Molina con sus acciones en la receptoría comenzó a convencer a Girardi por el buen trabajo que realizaba al recibir los envíos de los lanzadores y además su juego defensivo era muy bueno.
Su buen trabajo y confianza en si mismo le permitieron a Molina vivir la gran experiencia de estar en su segundo partido inaugural como profesional y esta vez nada menos que formando parte del equipo más poderoso de las Grandes Ligas.
Molina ahora lo que desea es mantenerse en plenitud de forma, ayudar al máximo al equipo en todo lo que pueda y como es su filosofía, la de estar preparado para el nuevo reto que podría ser el cualquier momento salir de titular en la novena de los Yanquis.
"Se trabaja para lograr lo máximo como profesional y para mi es un paso importante en el reconocimiento de mis cualidades como pelotero, perseverancia y espíritu de sacrificio", comentó Molina.
Los compatriotas y compañeros latinoamericanos que conocen a Molina "admiran" su capacidad de lucha permanente y constancia que al final le han permitido recoger el fruto del reconocimiento y el premio de llegar nada menos que a los Yanquis, aunque haya sido toda una sorpresa.