El pelotero mexicano más caro de la historia está pasando por una de las peores crisis de su carrera. En esta temporada, Adrián González no ha podido batear al ritmo que de él se espera y al ritmo que él puede.
Apenas batea para .272, con 6 cuadrangulares y 44 carreras producidas cuando ya hemos llegado a la mitad del calendario. A estas alturas de la temporada pasada, Adrián ya sumaba 16 cuadrangulares y 71 carreras producidas. Su baja de juego es considerable.
Estaba destinado a ser el motor ofensivo de los Medias Rojas protegiendo en el orden al bat al dominicano David Ortíz, pero Adrián parece otro. Solía ser un bateador inteligente, calculador y metódico en la caja de bateo. Siempre paciente y buscando su pitcheo, nunca cayendo en las trampas de los lanzadores rivales. Esta temporada, su disciplina en la caja está irreconocible, y las estadísticas lo avalan.
Aquí presentamos los 3 secretos en la crisis ofensiva que vive Adrián González:
Adrián González es un bateador que siempre ha parado muy afuera en la caja de bateo, lo que representa una tentación para los lanzadores que intentan tirarle afuera para minar su alcance. Adrián se volvió disciplinado con esos pitcheos, haciendo swing solo cuando el lanzamiento venía dentro de la zona y él podía estirar sus brazos para conectar con poder hacia la banda contraria. Si la bola iba muy afuera, sin pasar por la zona, Adrián ni se inmutaba. De eso ha cobrado sus quincenas en el mejor beisbol del mundo.
Pero esta temporada la situación ha cambiado. Adrían ha visto 1323 pitcheos esta temporada, un promedio de 3.72 en cada aparición en el plato. Esta cifra es la más baja desde 2005 cuando promedió 3.66 en una época muy distinta de su carrera cuando apenas comenzaba a conocer a los lanzadores rivales.
Esta cifra es muy ilustrativa del comportamiento de Adrián en la caja de bateo. Nos dice que Adrián ha sido menos selectivo, menos combativo, que ha desgastado menos al lanzador rival, y que no está viendo bien algún pitcheo que le está haciendo daño.