En el fútbol alemán, precisamente en el encuentro entre el Bayer Leverkusen y Borussia Dortmund, ocurrió algo nunca antes visto en la historia del balompié: el árbitro decidió abandonar el terreno de juego.
El silbante Feliz Zwayer decidió expulsar a Roger Schmidt por sus reclamos tras un gol de Pierre-Emerick Aubemayang que, a su juicio, no debió ser válido.
Los reclamos del resto de jugadores del Bayer no se hicieron esperar, y fue tanta su insistencia que el árbitro decidió ponerle pausa al partido, dirigiéndose a los vestidores junto a sus asistentes y abanderados.
Más o menos 10 minutos más tarde, el equipo arbitral volvió y Zwayer se dedicó a hablar con las autoridades del Leverkusen, para posteriormente reanudar el encuentro.
Parece que el árbitro se las aplicó como a los niños: Ignorados y castigados sin jugar por 10 minutos, hasta que se calmen, ¿o no?
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