El estadio Santiago Bernabéu recuperó ante el Tottenham inglés, después de mucho tiempo sin mostrarse como una olla a presión, la magia de las noches europeas que en los años 80 atemorizaron a todos los rivales que jugaron en el estadio madridista.
El público del club blanco se había acostumbrado a ser una hinchada semejante al público que asiste a un teatro, poco animado salvo en momentos concretos, cuando se puede aplaudir para romper el silencio y homenajear a unos actores.
Precisamente han sido esos actores, con el apoyo del club, los que se han encargado de alimentar un ambiente casi inédito desde hace mucho tiempo. Primero lo intentaron ante el Olympique de Lyon, con llamamientos ante la prensa de los protagonistas con más de un mensaje de José Mourinho. Lo lograron a medias. Para el Tottenham, prepararon mensajes más concretos desde los medios oficiales del Real Madrid. Pidieron apoyo. Y lo lograron.
El Real Madrid acaricia las semifinales de la Liga de Campeones ocho años después, tras golear 4-0 a un Tottenham condicionado por la expulsión de Peter Crouch a los quince minutos, en la noche perfecta de Emmanuel Adebayor, autor de dos goles pare elequipo que dirige José Mourinho.
Cristiano Ronaldo, internacional portugués del Madrid, dijo al final del partido de la Liga de Campeones que se encontraba contento porque el equipo jugó muy bien en su duelo de ida de los cuartos de final.