Hoy estamos exactamente a cuatro meses de que se inauguren los Juegos Olímpicos, mismos que todo el país de Brasil no se imaginaba hace cuatro años vivir la situación crítica de hoy en día.
Todos pensábamos que cuando el Comité Olímpico Internacional le dio el voto a Río de Janeiro, la idea de la playa en Copacabana en pleno verano, lucía bastante tentadora.
Se debe analizar, la manera en la que ha cambiado, tan drásticamente, la percepción que el mundo tenía de Brasil, pues en cuestión de meses, pasó de ser el paraíso de las playas, la zamba y las bebidas exóticas, a ser la tierra de las marchas, las protestas, el Zika y la corrupción.
Y no conforme con lo anterior, el descontento social ha aumentado conforme se revelan las acusaciones contra la presidenta Dilma Rouseff por temas de corrupción, todo esto aunado a los problemas por el el virus del Zika, que ha obligado al COI a implementar medidas para reducir al máximo los riesgos de contagio, tanto para atletas como para espectadores y por supuesto, para los demás ciudadanos.
La Organización Mundial de la Salud, asegura que no hay problema con realizar el viaje a Brasil, únicamente le recomiendan a los viajeros portar repelente en todo momento, vestir de camiseta manga larga, intentar no exponerse en lugares donde la humedad esté presente.
Sin embargo, las obras ya están terminadas, ahora solo falta el recibimiento de la gente, la asistencia a los inmuebles deportivos, el nivel de audiencia en televisión para la gran inauguración, todavía Brasil tiene cosas pendientes que resolver en 120 días más.
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oscar.montoya@sandiegored.com
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