Nueva York, 7 abr (EFE).- La película "El regreso de Lencho", que hoy se estrena en Nueva York, plantea los problemas políticos y sociales en Guatemala, al tiempo que pretende "rescatar" la memoria de sus habitantes ante esa realidad, señaló su director, Mario Rosales.
Rosales, que emigró a Nueva York en 2000, espera que su proyecto "se convierta en una voz", según señaló a Efe, al tiempo que indicó que este filme que abre el Festival de Cine de La Habana quiere también llegar a otros festivales y a su país, Guatemala.
"Quiero provocar cambios", afirmó el guatemalteco, que previo a este filme de producción independiente había realizado varios cortos y documentales.
"Estoy feliz de que por fin hoy es el estreno de esta película, ha sido muy difícil hacerla porque no tenía fondos ni apoyo institucional en Guatemala" donde no hay tradición de cine ni escuelas para estudiarlo, señaló el cineasta, que produjo, editó y dirigió este proyecto que recién terminó en 2011.
Rosales explicó que como emigrante quería reflejar esa realidad en su primer largometraje, por lo que comenzó a investigar la situación actual que se vive en su país, de donde salió hace once años.
"No quería filmarla en Nueva York, pero tampoco presentar una imagen romántica del país y comencé a investigar. Es evidente que la violencia se ha disparado de nuevo, hay otra vez violencia institucional que nos remonta a hace 20 ó 30 años, en momentos de la guerra civil, dirigida contra cualquiera que tenga opinión y de eso va la película", indicó.
En "El regreso de Lencho" su protagonista, interpretado por Mario Lanz, es un artista del Hip-Hop, Break Dance y del graffiti que retorna a su país para realizar proyectos de arte y organizar un colectivo de artistas porque "con tanta gente que mataron en la guerra, desarticularon la sociedad".
Recordó que tras la investigación tenía mucho material recopilado y no sabía cómo empezar a escribir el guión, cuando recibió una llamada de su madre de Guatemala de que le habían disparado a su hermano.
Según Rosales, su hermano y un amigo iban en un automóvil cuando se percataron de que la policía les perseguía y disparaba, lo que dice fue por error al confundirles con otras personas.
"Se agacharon para protegerse y el vehículo chocó contra otro por lo que se bajan con las manos arriba gritando que no tenían armas ni drogas. Después de pegarles, y estando en el suelo les revisan y cuando un policía se percató de que mi hermano tenía un tatuaje, le dijo 'eres un marero' y le pegó un tiro" en la pierna, aseguró Rosales, quien incluyó la escena de la persecución en su filme.
Argumentó que su hermano fue víctima de la política contra las pandillas en su país y que para ellos, todo el que tenga un tatuaje es un Mara (MS-13).
"Es solo prejuicio, en lugar de darle oportunidad a los jóvenes, los marginan", afirmó Rosales, que también agregó que el incidente de su hermano le impulsó a escribir el guión e incluir la persecución en el filme.
Tras terminar su película, Rosales recurrió a los portales de internet para promoverla y ha hecho algunas presentaciones privadas en Latinoamérica, donde, aseguró se han identificado con ella porque no es un problema exclusivo de su país.
Luego de mostrarla en el Festival de Cine de La Habana, Rosales quiere presentar la cinta en otros festivales y ciudades en EE.UU con alta población latina para ser una voz para los jóvenes en Guatemala, de los que dijo no tienen mucho acceso a la educación en su país.
"O trabajan en las maquilas o sucumben a las pandillas por la falta de oportunidades y si eres marero te pegan un tiro porque eres un ser marginal desechable", argumentó.