Tijuana.- No fue una noche perfecta para los músicos pero sí por momentos intensa, melancólica y festiva, que concluyeron con una ovación de pie y el apetito de probar más de esa fusión.
Javier Batiz y la Orquesta de Baja California (OBC) cautivaron a más de mil personas que abarrotaron el teatro del Centro Cultural Tijuana la noche del miércoles 6 de julio.
El Brujo, apodado así por su peculiar forma de tocar la guitarra eléctrica, recordó durante el recital los blues que aprendió de niño y que interpretaba en bares de la avenida Revolución a finales de los cincuentas, así como el joven que electrizó a generaciones con su rock y puso en alto el "sonido Tijuana".
Pero el hechizo para ser eternamente joven no le alcanzó a Batiz, de 67 años, pues en unos temas perdió la voz y tuvo ligeras imprecisiones cuando entraba con la orquesta. El músico se justificó, medio en broma en el concierto, asegurando que no le habían dado las hojas de las notas musicales.
Aún con esas equivocaciones, la gala fue memorable y en algunas interpretaciones electrizante. Los arreglos de las canciones de Batiz que hicieron el contrabajista de la OBC, Andrés Martín, y el músico Dmitri Dudin fueron presentadas no como una relectura sino como piezas con otros valores y otra poesía.
Por ejemplo, en los temas "I Believe to my Soul", donde Batiz tuvo en una parte un duelo con el contrabajista, "La casa del sol naciente" y en "Early in the Morning", estuvieron la aspereza, la tristeza y la acidez natas del blues. Sin embargo, los músicos de la OBC no flotaron alrededor de esa atmósfera sino la penetraron y aquello era un nuevo sonido con colores y sentimientos distintos.
El director de la OBC, Eduardo García Barrios, calificaría la experiencia, al finalizar el concierto tras bambalinas, como un hecho maravilloso y único el viaje que habían realizado.
Mientras que Batiz dijo, todavía visiblemente conmovido, que esa fusión era "simplemente un acto de amor", una compenetración y comunicación distinta a todas las que había tenido en 54 años de carrera y que abría la puerta a nuevos trabajos con músicos de la región.
Por su parte, el contrabajista Andrés Martín, arreglista de seis de los once temas interpretados por Batiz en el recital, dijo que la sensación que tenían al concluir el concierto era que esa magia musical apenas empezaba.
Y era verdad. A pesar de los caminos históricos distintos de la OBC, una institución con dos décadas de vida, y de Batiz, pareció como si toda la vida el ensamble y el músico hubieran tocado juntos.
"Tal vez sí y no nos hemos dado cuenta hasta ahora", dijo medio en broma Martín tras el escenario.
La cumbre de esta empatía fue cuando interpretaron la suite "La de los Ojos Grandes y Ocho Rojo", una composición de Batiz, en el epílogo del recital cuando el guitarrista tijuanense pareció tomar un segundo aire y otra vez era un adolescente que quería conocer el mundo y mostrar la magia de su sonido ante una OBC más viva que nunca, mostrando luces hasta en la oscuridad de un blues o de una elegía.
El momento fue pleno y tuvo el apoyo del cantante Jorge Conde, quien interpretó además dos blues durante el concierto; tres coristas del ensamble y Claudia Madrid, esposa de Batiz y parte de su grupo musical.
El director musical García Barrios aseguró que intentarán hacer un disco de esta fusión, además de llevarla a otras partes de México. Por lo pronto este jueves presentarán el proyecto en Mexicali y el viernes en Ensenada. Este concierto abrió los festejos del 122 aniversario de Tijuana.