Dispuesta a entregar todo, la llamada "Leona dormida" compartió con sus más de 2 mil espectadores la dicha de haberse reunido con su familia después de varios años.

"Anoche me reuní con mi familia y eso significa mucho para mí estar en Tijuana, después de muchísimos años estuve con mis hermanos, con mi tía Sofía, hermana de mi mamá, se lo pedí tanto a Dios, y eso no fue nada, estoy feliz porque es muy importante la familia, sentí el amor y el apoyo y eso vale muchísimo", sostuvo.
Eso la llevaría a traer el humor feliz y dejar a un lado el temperamento fuerte que la caracteriza, logrando de inmediato la empatía con las almas que corearon de principio a fin cada una de sus canciones.

Teatral fue cada una de sus interpretaciones, esas que calan a los hombres y levantan el orgullo herido de las mujeres, que muy a su estilo, les hace saber que no se juega.
Con 35 kilos menos, dicharachera cuando llegó a dirigirse a la audiencia, la Dalessio trajo al escenario temas como "Lo siento mi amor", "Que ganas de no verte nunca más" y "Ni guerra, ni paz", entre otras.
Recordó a los mejores maestros que tuvo en su vida, su padre y madre, quienes le dejaron la mejor escuela, agradeció de nuevo la virtud de su familia, también a sus músicos que en los últimos siete años la acompañaron.
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