Salud

Factores ambientales pueden inhibir desarrollo de obesidad

El organismo está sintonizado con el medio ambiente y por ende responde a estímulos ambientales

Al estudiar la obesidad en forma multidisciplinaria, un grupo de especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) resalta que "los estímulos ambientales, como la dieta adecuada y el ejercicio, influyen en la activación y desactivación de genes, lo cual ayuda a inhibir el desarrollo de la obesidad que aqueja a millones de personas.

La investigación, de la Escuela Superior de Medicina (ESM), se enfoca a la prevención, diagnóstico, tratamiento de la obesidad a partir de la identificación de "biomarcadores micrornas", que son moléculas informativas ligadas al metabolismo provenientes de la sangre, saliva, orina, heces y semen; los investigadores consideran que en un futuro, estos biomarcadores permitirán diferenciar a las personas obesas por categorías para asignarles una dieta y ejercicios específicos.

En la investigación del doctor Aarón Domínguez, colaboran especialistas en biología molecular, médicos, médicos del deporte, especialistas en alto rendimiento deportivo, nutriólogos y psicólogos, para analizar desde distintos ángulos, esta afección que conlleva un componente crónico inflamatorio y se caracteriza por el desequilibrio en el gasto energético.

Domínguez López explicó que el organismo está sintonizado con el medio ambiente y por ende responde a estímulos ambientales que encienden o apagan genes. “En la medida en ocurre este fenómeno llamado epigenética se manifiestan características físicas llamadas fenotipos, esto puede estar ligado al aumento de la masa grasa o de la masa muscular, la disminución de peso corporal o cualquier característica medible en el cuerpo”, añadió.

El también jefe de investigación señaló que desde esta perspectiva, el grupo de investigación del IPN estudia a los obesos bajo estímulos benéficos.

Por su parte, el Maestro en Ciencias Alejandro Gómez Alcalá detalló que estudian la respuesta genética ante la inflamación crónica moderada presente en los obesos antes, durante y después del tratamiento (dieta y ejercicio).

Refirió que algunos hallazgos son en torno a la respuesta inflamatoria que se da en función de los ácidos grasos (saturados o no saturados) que se incluyen en la alimentación. “Las células del organismo requieren grasa de los dos tipos para funcionar adecuadamente, el problema se presenta cuando se rompe ese equilibrio; sin embargo, los ácidos grasos no saturados (omegas) son esenciales para reducir los niveles de inflamación”, puntualizó.

Los investigadores politécnicos han realizado los estudios en grupos con diferentes niveles de obesidad, edades y sexo. Aseguraron que algunas personas responden mejor que otras, pero en todas han visto cambios.

Hicieron hincapié en que la obesidad es una enfermedad muy compleja y multifactorial y aunque hasta el momento los hallazgos en torno a la dieta y ejercicio son promisorios, se requiere integrar mucha información específica sobre los metabolitos y aspectos ambientales propios de las poblaciones en México.

Algunos de ellos son: hábitos alimentarios, sedentarismo, tabaquismo, condiciones de higiene, temperatura y altitud, entre muchos otros que también repercuten para que en un futuro se puedan categorizar la combinación de dieta y ejercicio más aptos para mantener la salud de los pacientes. “Nuestra tarea es investigar, aprender y orientar”, concluyeron.

Nota directa de Noticias MVS

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