Elecciones

AMLO perderá mucho por el Bonillazo

Jaime Bonilla y su capricho amenazan la estabilidad de la Presidencia y del Pacto Federal

1. Consulta

Con una consulta popular amañada se decidirá si Jaime Bonilla será gobernador de Baja California solo los dos años como lo votaron los ciudadanos o se extiende su periodo a cinco años. El presidente López Obrador está en el estado y, aunque no quiera, tendrá que apoyar la consulta popular y pagar los costos que se derivarán de la misma. ¿Cual sea el resultado? Andrés Manuel saldrá perdiendo.

2. No es la reelección

Todo el mundo clama que López Obrador utiliza la consulta en Baja California como ensayo para dentro de poco tiempo él también buscar mediante una consulta popular la forma de reelegirse o bien mantenerse en el poder. Esa no es su prioridad, ni la razón de apoyar la consulta en BC ahora. Se equivoca la oposición al darle esa lectura.

3. Cría cuervos y te sacarán los ojos

Bonilla ha resultado ser (la sorpresa también se la ha llevado AMLO) un Trump en pequeño; empresario, pendenciero y bastante bully, al cual no le importa morder la mano de quien le dio la oportunidad de ser gobernador. A él lo único que le importa es lograr su objetivo de quedarse 5 años en el poder. El costo que paguen los demás es lo de menos, incluyendo y empezando con López Obrador.

4. El talón de Aquiles de AMLO

El talón de Aquiles de López Obrador es que alguien cercano le haga frente, lo cuestione, lo amenace o lo traicione a él como autoridad, como persona. La unión de la 4T en torno suyo se ha podido mantener por el carisma de Andrés Manuel, por la sed de venganza de todos (basta leer a Germán Martínez vs. Fox) y mucho más.

En el país ya se han oído voces solicitando la independencia de estados como Nuevo León, Tamaulipas, Sonora, Jalisco o Querétaro. Se basan en una quimera y en sentirse esquilmados en sus aportaciones al fisco y no recibir lo equivalente en el presupuesto federal.

Bonilla lo sabe y ha manejando y establecido las redes en el congreso del estado, en el tribunal de justicia estatal y en el IEE local, en caso de que el presidente no lo apoyara o cuestionara la consulta popular. Bonilla podría encabezar una rebelión (a través de los tres poderes locales) para buscar una “independencia” de la Federación.

Dicha actitud, más allá de que sea una quimera o no, sería un dardo envenenado para Andrés Manuel y su proyecto de nación. Bonilla revela el talón de Aquiles de López Obrador, el cual podría ser utilizado tanto por la oposición como por “cercanos” que solo buscan el poder más allá (o sobre) López Obrador.

5. El apoyar o no, he ahí el dilema

Cual moderno Hamlet, AMLO enfrenta el dilema de apoyar o no a Jaime. El no apoyarlo sería ser llamado “demócrata”, pero enfrentar a un entrañable amigo que le da la espalda para debilitar su mandato, anunciando su intención de secesión a un estado federal autonómico. Aunque no tuviese razón, al ser el primer “moreno” en abandonar el barco y en señalar a Andrés Manuel como el culpable de que las entidades federativas busquen separarse, sería un golpe rudísimo a la unión y lealtad que López Obrador exige/ofrece a los miembros de la 4T.

El apoyarlo significa conjurar el peligro de una rebelión interna, la cual sería secundada por la oposición y por algún otro gobernador emanado de Morena que quisiera marcar distancia con Andrés Manuel o presionarle para una mejora en el presupuesto y no dejar de apoyar la unión de la 4T.

AMLO está atrapado

El show de fuerza (popularidad y arrastre) de AMLO durará hasta que alguien de su camada (leal y cercano colaborador) le ponga frente. Precisamente lo que hoy sucede en Baja. Así, el apoyar o no la consulta popular representa un alto costo para López Obrador, pero será mayor el costo si no apoyase tan tremendo despropósito.

La presencia del presidente en Baja California es apenas el atisbo de lo apergollado que le tiene Bonilla; y ambos personajes lo saben.

Mientras que para AMLO apoyar o no la consulta es perder/perder. Para Bonilla, quien está en el otro lado de la ecuación, cualquiera que sea la decisión del presidente, es una posición de ganar/ganar.

Andrés Manuel por ende se encuentra atrapado por su propia creación: mantener la unidad de sus “fieles” para lograr su idea de nación, aunque eso implique lograr una “unión y lealtad” ficticia basada en ceder a los caprichos de Bonilla. A lo anterior, falta sumar el descrédito que causaría descalificar la consulta del estado, cuando el propio López Obrador es quien inició el uso de las mismas.

Cierto, la boleta en cuestión tiene todas las pifias legales, de sintaxis y sesgos, que la respuesta está inducida a buscar los 5 años, pero descalificar la consulta sería para el presidente darse un balazo en el pie.

Bonilla lo “jugó” muy bien y tiene atrapado a Andrés Manuel; empezando con el método empleado (la consulta) y después conociendo la fragilidad de las lealtades al interior de la 4T y hacia el mismo presidente. Lo más sencillo ha resultado ser obligarle a apoyar su aberrante consulta.

Cataluña de ejemplo

Si Bonilla promoviera una acción de autonomía o independencia, no pasaría de ser una bravata; algo parecido a Cataluña (pero a pequeña escala). No importa los años que la provincia catalana busque la independencia de España, resulta casi imposible que se logre, pero el ruido que mete, la forma de desestabilizar al país, tiene un costo altísimo. Además, en el largo plazo, la población está decidida a dicha independencia.

Berrinche desestabilizador

Si Bonilla le hace berrinche, si juega con independencia (a pesar de ser económicamente absurdo), destruye a AMLO (su control centralizado) y a la 4T. La salida de Urzúa sería juego de niños comparado a esto otro. Ergo. AMLO calla (y el que calla otorga); no lo critica (si bien tampoco lo apoya); no da entrevistas al respecto de él; lo acompaña; va a la entidad, y sale al paso mediante su cuenta de Twitter.

Última salida

Andrés Manuel soltó en redes sociales que hay una controversia en Baja California y que la SCJN tendría que decidir sobre la misma. Vale la pena aclarar que no es una controversia, se trata de una violación a la Ley. Pero dado la situación en que se encuentra, lo que más le conviene al mandatario federal es hacer ver que se respeta el Estado de Derecho y quien tendrá la última decisión es el máximo tribunal del país (otro engaño, pues quien tiene la última palabra sobre el asunto es el Tribunal Federal de Justicia Electoral, quien ya se pronunció).

AMLO pasa la responsabilidad (él no iría contra Bonilla) a la SCJN. Jugada maestra poco creíble dada la relación (¿control?) existente en este momento entre el ejecutivo federal y el máximo tribunal de justicia a nivel nacional.

Esta consulta ya se coció

Todo mundo dice que lo que pasa es que AMLO experimenta con su reelección con Bonilla. Nada de eso (al menos no por ahora). Tiene a un cuervo que le está aplicando a él un “o me apoyas en mi extensión de mandato o te hago la primera gran escisión en la 4T, lo que te va a doler más”.

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No pretendo defender a AMLO ni a Bonilla. Busco evidenciar que AMLO tiene un punto muy débil y que el otro está amenazándolo con presionar ahí. Bien haría la oposición con percibir esa amenaza interna de rompimiento con el presidente López Obrador. Bonilla es la evidencia de que el poder de AMLO no es absoluto.

*Vía Verónica Malo Guzmán/SDPNoticias.

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