Transforman el antiguo Cine Roble de Tijuana

Según documentos de la Sociedad de Historia de Tijuana, en la década de los 1930´s en el lugar del Roble había una pequeña plaza de toros y fue hasta 1940 cuando se estableció el cine como parte de la nueva época de palacios cinematográficos en todo el país que manejaba la paraestatal Compañía Operadora de Teatros S. A. (Cotsa).

Eran grandes colosos de concreto sobre todo con arquitectura estilo "art déco" donde proyectaban los mejores filmes de Hollywood y de la época de oro del cine mexicano.

Los símbolos más importantes de estos palacios populares en Tijuana fueron el cine Bujazán, ubicado en la avenida Constitución entre Séptima y Sexta del Centro; y el Gran Cinema, en la calle Quinta esquina con Niños Héroes.

El cine Roble fue remodelado a finales de los años 1960´s con lo que se convirtió en el mejor cine de la ciudad. Ahí se proyectaron los mejores filmes en lengua extranjera de los años setentas y ochentas, dijo Francisco Martínez, de 52 años, quien trabajó como proyectista de 1980 a 1990 en el Roble.

"Me da mucha nostalgia ver el cine Roble. No sólo trabajé ahí, sino también desde niño iba como espectador", comentó Martínez. "Ahora que veo que lo están remodelando, siento bonito; me deprimía verlo destruido".

Los antiguos palacios cinematográficos de Tijuana y del resto del país cerraron definitivamente sus puertas luego que el gobierno federal remató en julio de 1993 un paquete de medios donde se incluía Cotsa, cuya venta total sumó 645 millones de dólares, apuntan Gustavo García y José Felipe Coria en el libro "Nuevo cine mexicano" (editorial Clío).

El nuevo dueño fue Ricardo Salinas Pliego, quien sobre todo invirtió en los canales de televisión 7 y 13 que se convertirían en TV Azteca. El cine Roble de Tijuana fue cerrado y una parte de su espacio se modificó y el grupo Salinas puso ahí una de sus tiendas Elektra, que funcionó durante ocho años.

El nuevo teatro, cuyo espacio mide 1,956 metros cuadrados, tendrá una inversión de casi 3 millones de dólares, dijo César Castro, director de la obra y quien representa en este proyecto a Alejandro Ruiz Arretche, propietario del centro de espectáculos Las Pulgas y dueño también del Roble.

En un principio se pensó derribar el cine y construir un estacionamiento, señaló Castro, pero les pareció mejor idea remodelar el edificio, pues no hay uno de este tipo en toda la ciudad para presentar conciertos y obras de teatro para más de 2,500 personas.

Castro estima que la apertura del teatro quedará lista a finales de este año.

Según Marco Nuño, delegado del Centro, esta obra será un detonante tanto económico como cultural muy importante para el distrito.

Además de que se convertirá de inmediato en un símbolo del renacimiento que está teniendo el ambiente de la ciudad a raíz del fenómeno de la calle Sexta, que desde el año pasado se convirtió en el lugar de moda de miles de residentes de la frontera.

Nuño comentó que en Tijuana se ocupan urgentemente este tipo de recintos dignos para realizar eventos.

Omar.millan@sandiegored.com

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