Cada vez es más frecuente encontrarme en mi consultorio con mujeres que no se sienten completas, que están obsesionadas por su peso, por sus arrugas, por el tamaño de su busto.
Cada vez son más las mujeres que van en búsqueda de su salvación emocional a través de la estética y la cirugía plástica.
Piensan que de esta manera van a estar completas, que de esta manera se van a sentir bien, que van a ser amadas, que sus problemas van a desaparecer.
Cada vez hay más reuniones de mujeres para hacer una fiesta de botox, sin darse cuenta que al perder la arruga están perdiendo la expresión.
Cada vez es más común escuchar entre jovencitas la disposición de hacerse cirugías plásticas para no envejecer, para seguir siendo jóvenes y bellas, olvidándose de sus ideales, de sus sueños.
Cada vez vemos con más frecuencias como las niñas pierden su inocencia, su juego y su libertad de solamente ser eso, niñas.
Las niñas se vuelven conscientes de su peso y de su físico, comenzando con problemas de autoestima y anorexia a una edad muy temprana.
Es importante comprender que esta obsesión por la belleza y la eterna juventud se ha convertido ya en una patología que puede llegar a ser adictiva.
Un gran porcentaje de mujeres acuden al cirujano plástico en lugar del siquiatra o el sicólogo para resolver sus problemas emocionales.
Después de realizar su transformación estética, estas mujeres siguen sintiéndose incompletas e inseguras.
Ya tienen menos arrugas o un busto más atractivo, pero ahora necesitan levantarse el párpado o hacerse una liposucción para que ahora sí sean queridas y se puedan sentir valoradas.
Las estadísticas muestran que dos terceras partes de la gente que se hace una cirugía estética regresa a hacerse otra, pudiéndose convertir en una patología donde la persona se preocupa por defectos pequeños o imaginarios en su cuerpo, creando ansiedad y estrés.
Es tiempo ya de entender que quien está bien por dentro brilla por fuera, no importa si es gorda o flaca, bonita o fea.
La actitud, la seguridad, nuestros valores son los que nos llevarán a ser aceptadas, y no solo por otros, sino por nosotros mismos.
Nuestra cultura nos ha educado a dudar de nosotros, a pedir que seamos lo que no somos, a no querernos, a exigirnos, sin comprender que dentro de nosotros está la solución.
Hay que reconocer que el mundo de afuera no es nada sin el de adentro.
Que debemos tocar nuestro vacío, reconocerlo y llenarlo de amor.
Que dentro de nosotros hay un gran tesoro que nos reconoce por quien realmente somos.
Si te sientes obsesionada con tu físico, ansiosa por como te ves, has pasado por cirugías estéticas, y aún no estás conforme, pide ayuda.
Es importante reconocer que puede haber una patología envuelta y que al buscar asistencia puedes llevar una vida más plena.
comentarios
Facebook
SanDiegoRed
Nuevos
Mejores