Fútbol

Los hipócritas de la tele

Los comentaristas de deportes forman sus opiniones según el personaje y el equipo, no según los hechos, como debe ser

Por más nefastos, odiosos y egocéntricos que sean, personajes con este tipo de características son indispensables para el futbol.

José Mourinho, Ricardo La Volpe y Hugo Sánchez son algunos de los nombres de entrenadores a los que la gente ama u odia, con ellos no hay medias tintas.

Son controvertidos y polémicos por lo que dicen y por la forma en que lo dicen; por lo que hacen y por la forma en que lo hacen.

Estoy convencido que en el futbol deben de existir estos villanos, que con su muy particular estilo, le ponen sabor a este deporte.

Estos hombres pintorescos en su forma de actuar, son mucho más divertidos que la mayoría de los entrenadores que semana a semana nos ofrecen las mismas y trilladas declaraciones.

Con lo que no estoy de acuerdo es con la hipocresía de aquellos comunicadores que juzgan hechos similares de una manera muy diferente.

El caso más reciente es el del entrenador portugués del Real Madrid, José Mourinho, quien desató una guerra mediática por su participación en el sainete de su equipo contra el Barcelona en la final de la Supercopa de España.

Tras picarle el ojo al técnico asistente del conjunto azulgrana, se inició un movimiento internacional que pedía la salida de Mourinho del club merengue.

Comentaristas de las cadenas deportivas en español que transmiten sus programas en Estados Unidos y México no fueron la excepción.

"Mourinho es una vergüenza para el Real Madrid".

"Mourinho está destruyendo el brillo de una institución tan seria como el Real Madrid".

"Es un barbaján que no merece ser entrenador de un equipo tan grande y con tanta tradición".

Son algunas de las frases santurronas que comentaristas hispanos, la mayoría de ellos mexicanos, expresaron en contra de Mourinho.

El problema, desde mi punto de vista, es que los comunicadores que se sintieron ofendidos por las acciones de Mourinho, son los mismos que en su momento defendieron a Javier Aguirre cuando era entrenador de la selección mexicana.

En la Copa de Oro del 2009, Aguirre le dio un patadón a un jugador panameño en pleno partido de futbol.

"Fue al calor del juego".

"Se merece los dos partidos de castigo que le dieron pero no es para más".

"Cometió un error del cual aprenderá, pero no es para pensar en que debe de ser destituido de su cargo".

Con esos argumentos los comentaristas mexicanos trataron de justificar la actitud retrógrada del entonces estratega del Tri.

¿Cómo es posible que al entrenador que representa a toda una nación, y que cometió un acto igual, o peor de cobarde, que el picarle un ojo a alguien, sea escudado por los mismos comunicadores que ahora piden la cabeza del técnico de un equipo ajeno a su país, a su cultura y a su idiosincrasia?

Los que enjuician a Mourinho son también los mismos que durante la temporada pasada defendieron a Rubén Omar Romano, cuando el entonces entrenador de Santos Laguna, ofendió a su propia afición haciéndole la "dedo señal".

"Se me hace exagerado que lo hayan corrido".

"No era para tanto, hombre, eso pasa en todas las canchas del mundo".

"Grave error el haberlo corrido por esto, seguramente hay algo más de fondo".

Dijeron en ese entonces los comentaristas que ahora quieren crucificar a Mourinho.

Una de dos: estos comunicadores son hipócritas o no tienen memoria.

Cualquiera que sea el caso, están mal, muy mal.

Abraham Nudelstejer es columnista de Enlace, el semanario en español de San Diego Union Tribune. editorial@mienlace.com

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