La inseguridad y la violencia en México

Edgardo Flores Campbell es actualmente candidato a ocupar el cargo de Fiscal Anticorrupción. Es especialista en Seguridad Nacional e Internacional por la Universidad de Harvard. También es tijuanense y, por lo tanto, entiende la crisis de violencia que vivimos a diario. Estas son algunas de sus ideas al respecto.

Somos el sexto país más visitado del mundo. De la posición 22 pasamos a la 15 en el ranking mundial de captación de divisas turísticas. Estos datos son producto de un gran esfuerzo bajo condiciones adversas principalmente de inseguridad y violencia.

Si México fuera un país extremadamente violento, tomando en cuenta que pasamos del lugar 15 al 6to más visitado por turistas a nivel mundial, ¿estaremos hablando de Turismo Salvaje?

La atención al tema de inseguridad, conforme al artículo 21 constitucional, corresponde a los tres órdenes de gobierno, Municipio, Estado y Federación, quizá alguien no esté haciendo su parte, veremos.

Debemos tener presente que la métrica mundial para definir las condiciones de inseguridad y violencia en un país o entidad, es el índice de homicidios. México padece grandes problemas de inseguridad principalmente a consecuencia de los fenómenos vinculados al consumo de drogas por nuestros vecinos del norte, país donde se registra más del doble de muertes por sobredosis, que en México por homicidios.

Esta problemática que tiene varias aristas, amerita puntos a considerar en un breve análisis.

Estados Unidos registra una demanda enorme en el consumo de opioides, situación que ya representa en cifras oficiales, más de 72 mil muertes por sobredosis anualmente.

Se prohibió a partir del año 2015 la venta liberal de Oxicodina y Tamadol entre otros medicamentos vinculados con la goma de opio. Al respecto cabe considerar que al momento de restringir o proceder a la prohibición de un producto altamente demandado, y que por sí mismo genera un elevado nivel de adicción, da lugar a la generación de manera automática a un “mercado negro”, el cual lamentablemente se encuentra en México. Irónico resulta que para comprar un jarabe para lo tos que contiene exedrina combinada con alguna sustancia, en Estados Unidos se requieren dos recetas médicas, pero para comprar un R-15 no se necesita absolutamente nada.

A ello le es atribuible la violencia y el incremento de los índices de homicidios, principalmente en ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez y Tamaulipas entre otras; pero también en Manzanillo, Colima, y el puerto de Veracruz, en virtud de que el fentalino, como opioide altamente demandado en Estados Unidos, entra precisamente desde Asia vía puertos marítimos, siendo la demanda de la droga por parte de estadounidenses, básicamente de opioides.

Una caja de zapatos de fentalino cruzando la frontera, se traduce en medio millón de dólares, por ello los puntos en disputa son conocidos como “mercados salvajes”. Lo mismo sucede con el fenómeno del huachicol y la compra de combustible ilegal por parte del “comercio formal o establecido”, el cual bajo el argumento de no poder competir contra la informalidad, se ven en la imperiosa necesidad de comprar combustible ilegal, al grado de tener gasolineras que llevan años sin comprarle combustible a PEMEX, al igual que operan varias industrias bajo la compra de combustible robado.

Estos mercados salvajes, solo se regulan través de la violencia y por ello el incremento en la tasa de homicidios, vaya, dirimen sus controversias a balazos.

En el materia de seguridad o acciones contra la inseguridad, lo importante a considerar son factores externos e internos, pues sin duda alguna es todo un tema, y a mi parecer lo será al menos en los 12 ó 18 años inmediatos siguientes.
Como factor externo con repercusión interna, está el tráfico e introducción de armas y dinero en efectivo a nuestro país (Dólares), principalmente provenientes de los Estados Unidos.

Es de destacar que nuestro país no cuenta actualmente con instrumentos legales suficientes para enfrentar el combate al lavado de dinero, más grave aún es que en la actualidad no contamos como antes, con los instrumentos legales que permitan llevar a prisión y proceder contra quienes circulan en avenidas, calles y carreteras con un AK-47, Barret calibre 50 o armamento de alto poder y de uso exclusivo del ejército y fuerzas armadas, incluyendo lanza granadas.

Esto se debe a la reciente reforma constitucional, dando inicio su vigencia al nuevo sistema de justicia penal, por tanto urge la reforma al artículo 19 de la carta magna para que de manera oficiosa se ameríte prisión preventiva al momento de capturar a cualquier ciudadano portando o trasladando un arma.

La violencia es focalizada y en ese sentido se debe atender coordinadamente el esfuerzo institucional en contra de la inseguridad, donde necesariamente por mandato constitucional el municipio, estado y federación, deben converger en objetivos comunes y sin la anteposición de una lógica de intereses partidistas, o colores propios de la partidocracia que ya bastante daño ha causado a nuestra vida institucional y cotidiana.

Quienes estemos en responsabilidades públicas con la atención de temas inherentes a la agenda de seguridad y justicia, debemos caracterizarnos por ser daltónicos y conducirnos con objetividad y profesionalismo.

Edgardo es autor del Plan Integral de Seguridad Para Municipios y experto en Seguridad Publica Nacional. Es Maestro en Administración Pública y tiene una especialidad especialidad en Seguridad Internacional en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard. Actualmente es Candidato a Fiscal Nacional Anticorrupción.

www.sincorrupcion.mx

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