Política

Afganistán, cuando no existe salida fácil

El retiro de las fuerzas militares estadounidenses de Afganistán provocan un vacío peligroso y zozobra para muchas personas

Fotografía por: Afganistán, cuando no existe salida fácil

El pasado 14 de abril el presidente Joe Biden anunció el retiro definitivo de fuerzas militares estadounidenses de Afganistán tras librar una guerra de 20 años, la más larga en la historia de los Estados Unidos. La guerra inició cuando Estados Unidos atacó militarmente Afganistán en octubre de 2001, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Afganistán se encontraba bajo el régimen del Talibán, el cual había auspiciado a Al-Qaeda y a su líder Osama Bin Laden, la organización responsable por los ataques terroristas. Si bien la salida definitiva de los Estados Unidos de ese país podrá ser considerada como algo deseable y pendiente por muchos debido a buenas o en algunos casos triviales razones, lo cierto es que esa salida provoca un vacío peligroso y zozobra para muchas personas.

Un ejemplo claro de ello son las mujeres de ese país. El lugar y condiciones de vida que la mujer solía ocupar en Afganistán bajo el régimen del Talibán son bien conocidas. Entre otras cosas, las mujeres no podían salir en público sin encontrarse totalmente cubiertas de pies a cabeza, portando la burka, y entre muchas otras cosas tenían prohibido asistir a la escuela, de cualquier nivel escolar, e inclusive tocar instrumentos musicales. Hoy la realidad de las mujeres en Afganistán es totalmente distinta. Las niñas desde pequeñas tienen la posibilidad de asistir a la escuela, incluso en colegios mixtos, y niñas que les tocó nacer ya durante el periodo del paraguas de seguridad de las tropas estadounidenses están ingresando a universidades a estudiar carreras como medicina o ingenierías. De igual forma, no solo pueden las mujeres salir a la calle con el rostro y cabeza descubiertas, sino que han proliferado los salones de belleza para el arreglo personal de las mismas. Para las mujeres de Afganistán, especialmente para las jóvenes, la presencia militar de los Estados Unidos en su país ha significado un absoluto cambio de vida de lo que les hubiera tocado vivir de no ser así.

Muchas voces han manifestado que la salida militar definitiva de la coalición, que ha mantenido a raya al Talibán y a Isis, dejará un vacío que difícilmente podrá ser llenado por el gobierno actual del país. Las mujeres en general y muchos hombres afganos que trabajaron como traductores, o desempeñaron alguna otra labor en apoyo a la coalición durante 20 años, viven con el miedo y la sombra de lo que sucederá una vez que se retire por completo Estados Unidos. En entrevistas con medios estadounidenses y europeos manifiestan sentirse abandonados y hasta traicionados.

El pasado 8 de mayo, más de 50 niñas fueron brutalmente asesinadas, y más de 150 heridas, por un atentado con bomba a la salida de una escuela en Kabul. Fue solo un aviso de lo que puede venir para ese país. La coyuntura que se presenta hoy en Afganistán nos recuerda que existen problemas complejos para los cuales no hay respuestas ni decisiones sencillas. El intervencionismo militar en distintos países del planeta después de la segunda guerra mundial ha sido el principal recelo y en algunos casos odio que ha generado Estados Unidos en la comunidad internacional. Hoy, muchas mujeres y hombres afganos desean que las tropas estadounidenses no se vayan, pero el presidente Biden enfrenta una presión doméstica para terminar con esa guerra. Muchos soldados estadounidenses han muerto en Afganistán en los últimos 20 años, sin mencionar a aquellos que han ejercido un período de servicio ahí con todas las consecuencias que ello implica. Hay problemas para los cuales no hay una buena salida, quizá solo una menos mala, y aun así esto depende de la perspectiva de quien lleva a cabo el balance final.

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