Jaime Bonilla, el exgobernador tóxico de Baja California

Jaime Bonilla ha regresado formalmente a Baja California, como líder estatal de la extensión política de MORENA, el Partido del Trabajo (PT). Durante su primera intervención popular en la ciudad de Tijuana, dejó ver sin mesura lo que en México significa el poder político, la impunidad y la sinvergüenza; Jaime Bonilla habló de paz.

El tema de su discurso no debe sorprender a nadie; lo que llama la atención, acaso por el descaro, es que llame a buscar la paz y lo haga atacando. Más que paz y tranquilidad, en las palabras que el nuevo líder del PT pronunció, está la seguridad del delincuente que se sabe fuera de alcance de la justicia.

Fiel a su estilo, Jaime Bonilla culpó a la gobernadora Marina del Pilar en Baja California de la violencia que se vive actualmente en la región; de mantenerse alejada del pueblo; de no recorrer las calles de las colonias populares [de las cuales él se dice parte] todo esto frente a un público cansado que pedía justicia por sus muertos y que muy probablemente ignora los casi 6 mil muertos durante el 2019 y 2021, cuando el ahora líder del PT fue gobernador de Baja California, cantidad que se vio reflejada en un 4 por ciento por encima de las cifras de la administración anterior, sin mencionar el 68 por ciento de percepción de inseguridad de la población durante su gobierno, según datos del INEGI; o el 32.7 por ciento de bajacalifornianos que aseguró haber sido víctima de un delito armado.

Zeta Tijuana
Zeta Tijuana

¿De qué habla Bonilla, cuando habla de paz? Si por paz se refiere a la que le confiere el fuero del senado, su cercanía con el presidente de la república, o los supuestos vínculos con grupos delictivos, la distancia para llevar paz a la población de Baja California se dilata. El pueblo, incapaz de obtener una protección similar al fuero, queda expuesto a los embates del poder del crimen organizado, producto de la distancia del poder federal y la población.

He dicho anteriormente, que Bonilla procedió “fiel a su estilo” durante su primera intervención acusando a la gobernadora de la inseguridad en Baja California. Lo sobresaliente no es solo la acusación sino, el hecho de que repite los mismos patrones del pasado "atacar a quien considere un enemigo".

Un artículo de Prensa Bajo Fuego arroja datos sobre esta actitud curiosa de Bonilla en contra del sexo femenino. En menos de dos meses, refiere el artículo, entre el 6 de junio y el 31 de julio del 2020, cuando aún fungía como gobernador, junto a tres funcionarios de su administración, atacaron 38 veces a mujeres periodistas con comentarios ofensivos o burlas sobre su trabajo; cuatro mujeres periodistas fueron blanco de ataques durante sus intervenciones públicas o durante sus transmisiones en redes sociales por publicar notas sobre su actuar político.

Gráfica de Borderhub.org con información de Prensa Bajo Fuego
Gráfica de Borderhub.org con información de Prensa Bajo Fuego

El mismo artículo menciona que el exgobernador casi nunca da nombres, como conviene a los cobardes, pero exhibía su trabajo en redes sociales, en donde las notas iban firmadas, así fue como en dos años de gobierno desacreditó el trabajo de Erika Gallego, de La Voz de la Frontera y de Elizabeth Vargas, de Ensenada.net; otros casos como el de Adela Navarro, del Zeta o Aline Corpus, del periódico Reforma sí fueron señaladas por el ex gobernador.

El caso más sobresaliente, ha sido el de ser sospechoso de la muerte de la periodista Lourdes Maldonado, asesinada el pasado 23 de enero del 2022, cuatro días después de anunciar que había ganado un juicio laboral en contra de PSN, medio de comunicación, propiedad de Bonilla.

El ahora líder del PT se ha lanzado en distintas ocasiones en contra de la Gobernadora del estado, luego de que una serie de investigaciones lo colocaran a él como el principal culpable de múltiples fraudes millonarios en contra del erario público de Baja California, entre otros delitos.

Cabe señalar que durante los meses en los que fue solicitado a comparecer ante la justicia, nada se sabía de su ubicación. Su primer acto frente a las cámaras fue cuando se aprobó su regreso, inconstitucional, a la cámara de senadores, en donde recuperó la protección del fuero. Solo entonces se atrevió a hablar y acaso atacar abiertamente a Marina del Pilar, quien había dado la orden de llevar ante la justicia a quien había comprometido para el porvenir, la economía de los bajacalifornianos.

Ante los múltiples ataques de Jaime Bonilla contra Marina del Pilar, la gobernadora señaló en una entrevista para Ciudad Capital que al igual que otras personas ella tiene un exgobernador tóxico. "Hay algunas personas que tienen ex parejas tóxicas, yo tengo un exgobernador tóxico, entonces ahora si como dice la canción ya supérame, que deje de hablar de mi, tiene que saber perder", relata la dirigente.

Sin embargo, Bonilla no solo es un exgobernador tóxico para Marina, lo ha sido para el pueblo desde que tomó el poder como gobernador en 2019. El regreso de Bonilla como líder estatal del Partido del Trabajo no solo es un reflejo de altanería y abuso del poder, por encima de la ley, sino también es el rostro de la violencia de género y de la impunidad.

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