Su trayecto como empleado del parque comenzó en 1958, como parte de la atracción Jungle Cruise, ésto tras haber sido parte de la Fuerza Aérea estadounidense por algunos años. Sin embargo, esta etapa fue breve.
Años después, durante su tiempo como parte del equipo de bomberos de Garden Grove, Hank seguía atrapado por la magia del parque que conoció en 1955 cuando pasó su luna de miel ahí, es por eso que en sus días libres eligió ser parte del equipo de bomberos y seguridad de Disneyland Resort, en donde hasta la fecha monitorea la seguridad de la pirotécnia.

Tras más de seis décadas como parte de la empresa, Hank Ameen aún mantiene una actitud jovial, pues comenta que parte de su longevidad se la debe a mantenerse activo físicamente, nadando, yendo al gimnasio y caminando por el parque horas previas a su apertura, asimismo, se lo atribuye a estar mentalmente positivo.
“Tienes que tener buena visión de la vida. Aprovechar lo mejor que puedas y vivir el momento”, aconseja Hank.
Su encuentro con Walt Disney
Es así que se desarrolla la historia del empleado más longevo de The Walt Disney Company, quien tuvo la oportunidad de incluso pasar tiempo con el propio Walt Disney en un momento breve durante el horario de comida.
“Caminó hacia mi mesa, pero nunca pensé que quisiera sentarse conmigo. Jaló una silla y comenzó a hacerme preguntas sobre si me gustaba trabajar aquí y sobre la comida, una conversación de tal vez 10 minutos. Fue un recuerdo maravilloso”, compartió Ameen al sitio web de Disneyland.
Luego de tantas vivencias, historias y experiencias dentro de su vida en el parque, Hank Ameen aún no piensa en el retiro, pues señala que: “Mientras pueda sonreír, estaré aquí”.
