
SanDiegoRed.com fue invitado a un tour especial de la nueva Biblioteca Central de San Diego, antes de su inauguración oficial, por lo que publicamos una galería especial la semana pasada con espectaculares imágenes.
El lunes fue la inauguración oficial, y ahora en su primera semana completa, ha sido clasificada como un rotundo éxito en cuanto al interés del público. Es la octava biblioteca más grande del país, y la segunda a nivel estatal, con 1,250,598 libros (o material para lectura) disponibles para quienes buscan lectura tradicional, y cientos de tabletas o lectores electrónicos para quienes buscan leer modernamente mientras que caminan por la biblioteca o sus áreas comunes.
La biblioteca inició con su construcción en agosto del 2010, y mucho se ha hablado tanto de su arquitectura como de su contenido informativo, cultural y artístico, pero es necesario destacar también el hecho de que es la sede de una escuela preparatoria pública en el sexto y séptimo piso, llamada e3 Civic High ('high-scool').
SanDiegoRed.com entrevistó a la directora de tal escuela, Helen Griffin, quien nos relató un poco sobre la manera en que se decidió integrar un centro escolar al proyecto. "Desde el inicio del proyecto" se buscó combinar los recursos de la biblioteca con las necesidades de la comunidad de tener una segunda escuela de educación media superior. El San Diego Unified School District (la entidad encargado de la educación escolar en San Diego) recibió una concesión de 40 años para ahí instaurar una escuela preparatoria ('high-school') en los pisos 6 y 7, a través de fondos recolectados por la Preposición 'S', que aprobó más impuestos para elevar los recursos para la educación.
La directora menciona también que originalmente se tenía contemplado una matrícula de 250 alumnos, pero debido a la fuerte demanda se espera que para el próximo año logren admitir a 500 estudiantes (no significa que será una escuela sin espacio para tanto alumno, ya se adecuó todo para satisfacer la nueva demanda).
La biblioteca también incluye un auditorio de 350 asientos, un domo metálico enorme que "chifla" (luego explicaremos esto) con el viento y un estacionamiento de 250 espacios.
Su arquitecto, Rob Wellington Quigley, explicó por qué el domo parece ser incompleto porque "este domo es un ícono, un símbolo del compromiso de la ciudad a la alfabetización y el aprendizaje. Como el espíritu humano nutrido en el interior, el domo se diseñó como una acción de desarrollo perpetuo. No parece estar terminado y nunca lo estará. Siempre estará en desarrollo."

Mel Katz, el presidente de la fundación del San Diego Public Library, dijo que "queremos que sea algo más que un edificio con repisas y libros", por lo que la biblioteca incluye una gran variedad de actividades y servicios culturales o artísticos.
También, mencionó que "ningún dólar" viene de los fondos operacionales de la ciudad, ni para construir o para operar, a pesar de que costará 2.7 millones de dólares más al año en cuanto a costos operativos que la biblioteca central anterior, pero Katz agrega que dos familias donarán una gran parte de esos recursos, los Jacobs (dueños de Qualcomm) y los Hervey, quienes donarán un millón de dólares al año. El resto del dinero vendrá de las ganancias del estacionamiento, del 'gift shop' y del café.