A sus 52 años, Winston dejó un legado significativo en el ámbito de la conservación y la investigación científica, llegó al Safari Park en 1984 y desde entonces fue una figura líder entre su tropa. Además de ser progenitor de nueve crías, sorprendió a los cuidadores al adoptar a dos gorilas machos no emparentados, un comportamiento excepcionalmente raro entre los gorilas de espalda plateada.
Sus acciones fueron de gran aportación para investigaciones, contribuyendo al entendimiento de la biología y el comportamiento de los gorilas de espalda plateada.

Sin embargo, durante los últimos años, Winston había enfrentado desafíos de salud asociados con la edad, incluyendo enfermedades cardíacas, degenerativas de las articulaciones y renales. Desde 2017, el equipo de cuidado y salud de vida silvestre del Safari Park se había dedicado intensamente a proporcionarle los mejores cuidados médicos disponibles.
Otra de las grandes complicaciones a las que se vio expuesto, fue en enero de 2021, cuando él y su tropa fueron los primeros gorilas conocidos en el mundo en ser diagnosticados con COVID-19, algo que subrayó la importancia de proteger a los simios frente a amenazas de salubridad.
En palabras de la Alianza de Vida Silvestre del Zoológico de San Diego:
Winston fue un embajador excepcional para su especie, admirado por su sabiduría y su impacto duradero en la conservación. Su partida deja un vacío en nuestros corazones y en la comunidad global que lo conoció.
VIDEO RELACIONADO: Perro entra al hábitat de gorilas en el Zoológico de San Diego