William Fulton es un Matemático estadounidense que fue alcalde de Ventura, California y luego el Director de Planeación de San Diego durante un año, renunciando a su puesto en agosto del 2014, y escribe ahora para enfatizar la necesidad del crecimiento urbano inteligente para la ciudad. Ahora funge como el director del Instituto Kinder para Investigaciones Urbanas de la Universidad de Rice en Houston, Texas.
SAN DIEGO.- Hace 18 meses, cuando llegué a San Diego, llegué con un gran sentido de misión. Desde mi punto de vista, mi trabajo fue el de ayudar a que la cuidad hiciera la transición de ser un lugar suburbano a uno urbano de manera exitosa. Aún creo que si la cuidad de San Diego no afronta este obstáculo de manera directa, no se convertirá en una ciudad elegante y funcional digna del siglo XXI, sino más bien pasará a ser una maraña de esfuerzos dejados a medias que al mismo tiempo aceptará y rechazará un futuro mucho más urbano.
Como la mayoría de las ciudades de California, San Diego siempre ha sido un lugar suburbano tradicional, agregando población que se ha expandido hacia terrenos vacíos. El día de hoy, San Diego es la cuidad mas grande de los Estados Unidos la cual se ha quedado sin espacio. Con la excepción de la gran área industrial de Otay Mesa, no es posible que San Diego simplemente siga creciendo de la manera tradicional. Para poder mejorar tanto la prosperidad como la calidad de vida, la cuidad deberá aprender a crecer elegantemente, agregando residentes, trabajos y otras actividades nuevas en lugares que ya existen.
Todos aquellos asociados con el poder estructural de San Diego lo saben desde hace tiempo. Y es por ello que, hace una docena de años la cuidad adoptó la estrategia de "City of Villages" (Ciudad de Pueblitos), diseñada para concentrar nuevos desarrollos alrededor de paradas de tránsito, siendo ésta la razón porque la estrategia fue incorporada al Plan General de la cuidad en 2008.
"Growing Pains" es un proyecto de uso mixto dentro de la comunidad de Carmel Valley en San Diego que será presentado ante el Ayuntamiento de la cuidad el próximo 27 de enero. Sus seguidores elogian el plan de "crecimiento inteligente" al tratar de añadir un denso alojamiento y desarrollo comercial a lo largo de los corredores de tránsito. Por otro lado, quienes se oponen al proyecto lo critican por su volumen, escala y efectos que tendrá en cuanto a congestión de tráfico.
No obstante, gracias a las muchas crisis por las cuales la cuidad ha pasado en la ultima década, especialmente la crisis financiera que se precipitó al financiar pobremente el sistema de pensiones, ha sido muy difícil implementar el concepto de City of Villages de manera exitosa. El Departamento de Planificación fue vaciado y desmantelado por el alcalde Jerry Sanders en el 2011. Los planes comunitarios de la cuidad–los cuales supuestamente servirían como los vehículos de implementación más importantes– fueron detenidos por años y en muchos casos el alcance suburbano se vio reflejado dentro del desarrollo. La cuidad no contaba con el dinero suficiente para financiar la infraestructura adicional y los servicios de la comunidad requeridos para adaptar desarrollos dentro de un vecindario, así como tampoco reutilizó sistemas viejos para mejorar la situación. Los obstáculos reglamentarios tales como el de la Ley de Calidad Ambiental de California (CEQA por sus siglas en inglés) por lo general hacen que los proyectos urbanos que son para la mejora del medio ambiente, sean mucho mas difíciles de construir. ( La reciente demanda de la CEQA sobre los carriles para bicicletas en Bankers Hill es un muy buen ejemplo). Una vez que el programa de rehabilitación del estado terminó, fue casi imposible para la cuidad dar incentivo alguno para el mejor tipo de desarrollo.
Y por supuesto, una vez que las actualizaciones del plan comunitario "se echaron a andar", la oposición de los vecinos se fue haciendo cada vez más densa. El episodio más sonado de este tipo fue el del Bay Park la primavera pasada, cuando los propietarios del lugar iniciaron una ola de oposición en contra de la posibilidad de construir edificios mas altos cerca de las estaciones de tren en Morena Boulevard.
Si nos ponemos a pensar en ello, las preocupaciones de dichos propietarios eran bastante aceptables, pues la mayoría de ellos había vivido en el vecindario durante mucho tiempo y algunos incluso durante toda su vida. Y mientras que sí estaban enfocados e interesados en ciertos asuntos, como el tráfico, el crimen, la vista, la realidad era que le temían al cambio.
Obviamente, esto era algo totalmente comprensible. Y casi nadie le gusta el cambio y mientras crecemos, aceptarlos se vuelve mas difícil. Pero dentro de una cuidad siempre cambiante, negar el hecho de que las cosas cambiarán solo empeora la situación.
San Diego ya no es la cuidad que fue hace una generación atrás. Las autopistas están atascadas. Los apartamentos y condominios forman el 70% de las nuevas unidades de vivienda. Tanto "Millennials" (Generación Y) como los ya retirados "Baby Boomers" (quienes nacieron después de la Segunda Guerra Mundial) están en busca de un estilo de vida mas urbano. Existen mas de 40 estaciones de tren y autobús. Pero ya no queda espacio hacia donde expandirse.
Por ello, San Diego no tiene mas opción que hacer que City of Villages funcione.
Si los líderes de la cuidad no aceptan en su totalidad City of Villages, los residentes de San Diego se toparán con lo peor de ambos mundos: Una cuidad densa y concurrida donde todos quedan atrapados en la autopista, apartamentos y condominios se construirán en los lugares equivocados, y nadie podrá caminar o andar en bicicleta de manera tranquila por la calle.
Claro, siempre hay dos lado de la moneda, y si los líderes de la cuidad hacen de este proyecto una realidad, la cuidad recibirá los mejor de ambos mundos: Una cuidad modelo del siglo XXI la cual aprovecha el crecimiento y desarrollo adicional para que su gente pueda transportarse de un lugar a otro mas fácilmente, creando mejores vecindarios y mejorando los parques y lugares públicos para que todos los puedan disfrutar.
Artículo fue publicado originalmente en el U-T San Diego
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