Lionel Portillo Meza e Iván Soto Barraza, fueron considerados culpables de todos los cargos y ambos podrían ser sentenciados a cadena perpetua, mientras que otros dos sospechosos siguen prófugos. El juez que llevó el caso prohibió cualquier mención del operativo.
Los sospechosos enfrentan los siguientes cargos:
Asociación delictuosa para interferir con actividades comerciales mediante robo
Intento de interferir con actividades comerciales mediante robo
Ataque a un oficial federal
Portación de arma de fuego durante un crimen violento
Terry formaba parte de un equipo táctico elite con otros agentes de la Guardia Fronteriza, que se encontraban en el desierto de Arizona durante dos días por una misión para arrestar a bandidos que asaltaban a contrabandistas de drogas a lo largo de la frontera.

Agente Patrulla Fronteriza Brian Terry / Foto: Handout Art
Al encontrarse con Sánchez Meza, Soto Barraza y otros cómplices, uno de los agentes gritó "¡policía!", sin embargo, hicieron caso omiso, por lo que los agentes dispararon proyectiles no letales con su escopeta, a lo que los bandidos respondieron con fusiles de asalto, indicaron las autoridades.
Terry murió de un balazo en la espalda, en el lugar donde ocurrió el accidente, la fiscalía encontraron evidencia de ADN y huellas dactilares de de Sánchez Meza y Soto Barraza en mochilas, comida y recipientes. Los abogados de los sospechosos indicaron que los hombres actuaron en defensa propia.
Rápido y Furioso
Los agentes del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, permitían a través de la operación Rápido y Furioso, que criminales pudieran comprar armas de fuego con el objetivo de seguirles el rastro y dar con los cabecillas.
Vía Univisión
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