Forney (Texas), 12 ago (EFE).- La falta de lluvia y las altas temperaturas que azotan Texas ha supuesto millonarias pérdidas a la industria ganadera del estado, la más grande de Estados Unidos.
De acuerdo con un reporte de Texas AgriLife Extension Service, una agencia estatal que se encarga de proveer programas educativos y comunitarios, las pérdidas sobrepasan los 1.200 millones de dólares pero podrían ser más si continúa la sequía.
Según Mark Welch, economista con AgriLife, más del 90 por ciento del ganado vacuno del estado se encuentra ubicado en las zonas afectadas y las consecuencias negativas van más allá de las curvas estadísticas.
"A más sequía, menor multiplicación del rebaño, lo que perjudica el número de ventas de ganado", sostuvo Welch en entrevista con Efe.
"Pero también hay menos crecimiento de pastizales y los animales pesan menos y lógicamente el precio es menor y eso representa también pérdidas para los criadores que prefieren vender (el ganado) antes de tiempo", remarcó el economista.
En Texas, las lluvias alcanzan por lo regular un promedio de 13 pulgadas al año, sin embargo, en los últimos doce meses sólo se ha acumulado seis pulgadas debido al fenómeno atmosférico conocido como La Niña.
Pero son también las altas temperaturas las que junto a la sequía mantienen al estado en alerta.
En el norte de Texas se han registrado en las últimas dos semanas temperaturas récord y según las autoridades municipales del condado Dallas, han muerto por lo menos 10 personas debido a la intensa ola de calor.
Las comunidades agrícolas del este de Dallas, como Forney, han reportado escasez de agua en las reservas naturales que desde décadas son fuente de alimento para el ganado y la cosecha.
Fausto Martínez, natural de San Luis Potosí (México), es dueño de un rancho de más de 300 hectáreas de extensión, de las cuales el 75 por ciento está en condiciones deplorables debido a la inclemencia del tiempo.
"Siempre he mantenido cerca de 200 cabezas, pero hoy contamos sólo con 100 porque la mayoría la hemos vendido, no podemos mantenerlos más porque no hay agua. En las granjas vecinas, la cosecha de sorbo, fríjol soya y avena no creció como años anteriores, se secó", comentó Martínez a Efe.
"Los animales ya no se mantienen con la yerba porque no ha crecido, tenemos que comprarles alimentos traídos de la ciudad y está caro. Ahora pagamos hasta 10 dólares por el bulto de alimento cuando antes costaba de seis a siete dólares", agregó el agricultor.
El gobierno estatal ha declarado en emergencia a la gran mayoría de los condados y además ha puesto en práctica un sistema de préstamos con bajos intereses dirigido a los ganaderos y agricultores más afectados.
Las autoridades municipales de varias ciudades de Texas también han implementado ordenanzas para restringir el consumo de agua y prohibido el riego de parques y jardines.
Para paliar la escasez del líquido, la ciudad de Big Springs, al sur de San Antonio (Texas), ha decidió purificar las aguas residuales y convertirlas en agua potable para el consumo humano.
Ese sistema, el de reciclar las aguas residuales en Texas, se ha venido efectuando durante casi 80 años, solo que hasta la fecha se usaba únicamente para el riego de parques, campos de golf y fuentes ornamentales.
La actual sequía es la tercera más prolongada de la historia que también ha inquietado, y en gran media, a las cosechas de algodón y maíz. Texas es el productor más grande de algodón y sus principales compradores se encuentran en los mercados asiáticos.
La producción de trigo en Texas ha sido menor en un 50 por ciento comparado al año anterior, lo que se traduce en la mitad de la ganancia para el sector agrícola y mayores costos para alimentar al ganado.
De acuerdo con el Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas, el ecosistema también se encuentra en peligro, "desde el insecto más pequeño hasta el carnívoro más grande", por la falta de agua en ríos, lagos y riachuelos.
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el número de ganado vacuno en el país bajó este año un millón de cabezas con respecto a 2010. EFE
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