Los Ángeles, 15 ago (EFE).- El golbol, un juego desarrollado para los veteranos de la Segunda Guerra Mundial es el único deporte paralímpico creado especialmente para personas invidentes o con grandes limitaciones visuales, que también ha ganado numerosos seguidores entre los hispanos.
Desarrollado por el austríaco Hanz Lorenzen y el alemán Sepp Reindle en 1946, en los equipos pueden participar invidentes totales y parciales por lo que cada jugador usa un antifaz que bloquea completamente la visión.
"Cada jugador que compite en el golbol debe estar completamente ciego para que la competencia esté equilibrada", explicó a Efe José Jiménez, fundador y director de la Organización para Discapacitados Físicos (OPI) de Commerce, California.
Cada equipo compite con tres jugadores en la cancha que lanzan y detienen un balón del tamaño de una pelota de baloncesto que contiene cascabeles con el fin de orientarlos sobre su trayectoria.
El objetivo es anotar goles en la portería contraria.
En ambos extremos de la cancha -de un área similar a la de una de baloncesto- se encuentran las porterías de nueve metros de ancho cada una.
Los jugadores lanzan con la mano el balón, que debe ir rodando por el piso, y lo pueden detener con cualquier parte de su cuerpo.
Giménez enfatizó que existen tres categorías de invidentes, una total y dos parciales según las limitaciones visuales.
"La mayoría tiene la idea de que todos los invidentes somos iguales y no es así", agregó el director de OPI. "Como en cualquier grupo de la sociedad hay diferencias, hay altos, chaparritos, gorditos y hasta hay unos que se pasan de chaparritos y gorditos", bromeó.
Los equipos se enfrentan en dos tiempos con duración de 12 minutos cada uno. Durante el partido el director técnico puede pedir recesos y hacer hasta dos cambios por equipo.
Dos árbitros en la cancha controlan las jugadas y dos asistentes recogen los balones que salen del campo.
"El golbol me ha servido mucho para estar activo, mantenerme en forma física y tener un grupo de compañeros", dijo a Efe Oscar Quintero, estudiante de kinesiología y quien participó este fin de semana en el torneo X Locomotion International celebrado en Commerce.
El mismo reunió a cerca de 150 atletas de equipos provenientes de distintas partes del país así como de los estados de Baja California, Chihuahua, Puebla, Zacatecas y las selecciones nacionales (tanto de hombres como de mujeres) de México.
"Ha sido el torneo con mayor cantidad de equipos participantes en los 10 años que llevamos realizándolo", dijo Jiménez sobre el torneo que ganó la selección de México entre las mujeres y el Spit Fire de Sacramento entre los hombres.
A la inauguración asistieron la cantante y actriz mexicana Crystal con su esposo Miguel Ángel Huerta, presidente de la Federación Mexicana de Deportistas Ciegos y Débiles Visuales, así como el cantautor Joao Pires.
La participación de los voluntarios (no invidentes) en OPI ha sido clave en la realización anual de los torneos durante 10 años seguidos.
"Yo llegué a la organización para pagar tiempo de voluntariado por un multa de tráfico", explicó a Efe Gerardo García, una de las personas que dedica su tiempo para ayudar a la organización.
Algunos de los árbitros de los partidos también han surgido de los voluntarios.
"También conocí OPI por la misma razón de Gerardo, para cumplir tiempo de voluntario a raíz de una multa de tránsito", contó Ismael Zambrano, uno de los árbitros del torneo.
"Una vez vi cómo funcionaba la organización y la gran unión de todos los participantes continué ayudando en esta labor y me hice árbitro de los partidos", agregó Zambrano, quien además ayuda en otras actividades de OPI, haciendo "de todo un poquito".