NUEVA YORK: Inmigrantes indocumentados en Nueva York dieron hoy el primer paso para cumplir el sueño de permanecer legalmente en EE.UU. con sus hijos estadounidenses, según dispone una nueva medida del Gobierno que les allanará el camino a la residencia.
Un grupo de mexicanos asistió este miércoles al primer taller que impartió la Asociación comunitaria Tepeyac sobre la nueva disposición, de la que aún no se conocen todos los detalles y que entra en vigor el próximo 4 de marzo, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional.
La medida permitirá que hijos mayores de 21 años nacidos en EE.UU. reclamen a sus padres indocumentados para que se les otorgue la residencia permanente, esposos o esposas estadounidenses a sus parejas, aunque vivan en otro país, y padres ciudadanos a hijos menores de 21 años, si cumplen con los requisitos.
Los inmigrantes hicieron todo tipo de preguntas y manifestaron sus inquietudes sobre la medida administrativa, que tiene el propósito de acortar el periodo de espera por la residencia y mantener unidas a las familias, para las que esta iniciativa ha sido como una luz al final del túnel.
Entre los que asistieron a la charla, que impartió Joel Magallán, director de Tepeyac, estuvo Rosa María Telles, del Distrito Federal y que por 23 años ha vivido en Nueva York.
La mujer, que tiene tres hijos, dos de ellos discapacitados, manifestó sus dudas entre solicitar la visa "U", que se concede a víctimas de violencia doméstica, o aprovechar esta oportunidad para legalizar su estatus, ante el fracaso de la esperada reforma migratoria.
"No tuve a mi hija para conseguir la residencia", afirmó la mujer durante el taller, mientras sostenía a su bebé de dos meses, con Síndrome de Down. También asistió con su hija Tanairí Morales, de 21 años, quien manifestó su deseo de ayudar a sus padres, que están separados.
Bajo la nueva medida, los que logren obtener un perdón por haber ingresado ilegalmente a EE.UU., tendrán que regresar a su país de origen y esperar allí por su residencia o "green card" pero aún las autoridades no han informado por cuánto tiempo.
Telles manifestó temor, como otros indocumentados, de si podrá regresar a EE.UU., ya que no quiere dejar aquí a sus hijos.
Antes de que se aprobara esta iniciativa, que tendrá un coste de unos 1.675 dólares, ese periodo de espera fuera de EE.UU. era de diez años.
Aunque Telles da la bienvenida a la iniciativa, asegura que también es un momento difícil porque su hermana, que la acompañó a EE.UU., tiene ahora 23 años, sus hijos son pequeños y no cumple los requisitos.
"Será beneficiosa para muchas familias que podrán reunificarse", destacó la mujer, que vive con temor de que agentes de Inmigración vuelvan a su hogar y la deporten.
"Un día llegó Inmigración a mi casa. No sé si tuve suerte, porque estaban buscando a otra persona", dijo y agregó que "es acostarte a dormir y no saber si van a llegar temprano y te van a deportar".
Que eso no ocurra y que su madre viva tranquila es la razón por la que su hija Tanairí está decidida a pedir la residencia para ella y su padre.
"Siempre me han apoyado y les quiero ayudar para que tengan una vida más libre aquí, tranquila, que puedan estar con sus hijos y familiares sin problemas de ser deportados", dijo la estudiante universitaria.
Eva Muñiz, también mexicana, tiene tres hijos de 21, 20 y 15 años, que nacieron en EE.UU., y otros dos, de 23 y 11 años, que nacieron en México.
"Mi hija está dispuesta a ayudarme", dijo Muñiz, de Puebla, quien trabaja limpiando hogares y llegó a Nueva York en 1988, regresó a México en 1999 para ayudar a un hermano enfermo y retornó a Nueva York en 2009.
Aseguró a Efe que desde que supo de esta oportunidad para legalizar su estatus "no duerme" de alegría porque le permitiría ver a su progenitora.
"Tengo a mi madre en México y no puedo verla. La ilusión más grande que tengo es la de verla. Mis hijos quieren viajar conmigo y aunque ellos pueden, yo no podría entrar" por ser indocumentada, señaló y aseguró no tiene temor de que el Gobierno tenga sus datos.
"Al final de cuentas, ¿qué podría pasar? ¿Que me deporten? Me iría con mi madre, aunque me dolería dejar a mis hijos", dijo para agregar que tras tantos años como indocumentada "comienzo a ver una luz".
El director de Tepeyac indicó que continuarán con la orientación a los inmigrantes dos veces por semana y que los interesados se deben comunicar con la organización. Además, tratarán de facilitar los servicios de abogados para colaborar en el proceso y abaratar costes.