Al director y su abogado, les tomó poco más de un año de papeleo y múltiples juicios para llegar a un acuerdo con la escuela, quienes resolvieron pagar dos cheques, el primero por 10 mil dólares correspondiente a salarios caídos, y otro por $80 mil como compensación, ademas de liquidar los honorarios del representante legal de Snay, otros $60 mil dolares.
Todo esto, bajo la condición de que el litigante aceptara mantener en estricta confidencialidad el acuerdo, sin embargo, en la era de las redes sociales, la mayoría cometemos el error de publicar nuestra vida diaria en Facebook y Twitter, entre otras plataformas menos populares. Para Dana Snay, hija del ganador de la demanda, no fue la excepción.

"Mamá y papá ganaron el caso en contra de Gulliver. Gulliver estará oficialmente pagando por mis vacaciones a Europa este verano.Tómala" escribió la hija de Patrick Snay a sus más de mil 200 seguidores en Facebook, entre los cuales se encontraban compañeros y profesores de la escuela, de modo que el mensaje no tardó en llegar a los ojos de las autoridades correspondientes, anulando el contrato.
El documento estipulaba que ni Snay, ni su esposa podrían hablar de lo acordado con nadie mas que su abogado y consejeros profesionales. La violación de esta clausula provocó la total anulación del acuerdo, ya que el instituto buscaba cuidar su reputación y tras el destape del pleito legal "por discriminación", ésta quedó "arruinada".
Actualmente, Snay labora como cabeza de la escuela preparatoria Riviera en Coral Gables, Florida, según informa CNN.
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Elizabeth.rosales@sandiegored.com