Estos datos comenzaron a generar historia ya que es la primera vez que los migrantes mexicanos no son los primeros en la lista de quienes buscan vivir una "mejor vida".
Desde principios de 2015, las fronteras de San Diego y El Paso, han marcado una baja en los indicadores de cruces ilegales y esto se debe al reforzamiento de la vigilancia en dichos sectores. A su vez, esto ha provocado que los migrantes busquen nuevas estrategias y rutas para lograr ingresar a Estados Unidos.
Las cifras indican que de los arrestos en Mc Allen, Texas, el 75% de los detenidos provienen de centroamérica, ya que es el cruce más cercano (geográficamente) para los migrantes.
El agente George Treviño, originario de Tamaulipas, pero nacionalizado, asegura que la baja se debe a la implementación de nueva tecnología e inversión para aumentar el número de agentes de la BP, así como los cambios en las reformas migratorias desde 2004 hasta la fecha.

"La primera vez que una persona es deportada, no puede aplicar por una visa durante cinco años, en un segundo arresto el periodo aumenta a 20. Por reincidencia pueden incluso alcanzar cargos criminales" agregó el agente al explicar que ahora cada que alguien es detenido, es procesado y fichado.
Por su parte, Javier Urbano, el coordinador del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana concuerda con la relación directa que tiene la baja en la movilidad migratoria con los nuevos mecanismos de control.
Se habla sobre un desplazamiento donde el fenómeno de migración ya
no es precisamente de México hacia el país vecino, ahora hay incluso movimientos regionales entre los estados y San Quintín es un ejemplo de ello.
Via: El Universal
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