En Pakistán las autoridades tenían una ejecución más que efectuar antes del amanecer, pero el reo condenado no podía siquiera caminar hacia la horca, esto pospuso su sentencia hasta resolver como ejecutar a un paralítico de acuerdo a las leyes paquistaníes.
Con 43 años Abdel Basit espera su condena desde el 2009 cuando fue declarado culpable del asesinato de un hombre, tío de una mujer con quien Abdel tenía una relación.
En la cárcel de la ciudad de Faisalabad Basit contrajo meningitis, no se trató correctamente y quedó paralítico de la cintura hacia abajo, desde entonces usa silla de ruedas.
La ley en Pakistán prescribe que el condenado a muerte debe caminar por su cuenta hasta la horca y permanecer de pie hasta llevarse a cabo la sentencia. Cosa imposible para alguien que no puede mover ni su dedo meñique del pie.
Los carceleros no tuvieron más opción que suspender su ejecución y las autoridades esperan indicaciones del Ministerio Interior para resolver la situación. Amnistía Internacional espera que la ejecución de Basit sea suspendida definitivamente.
En las prisiones de Pakistán hay al menos 8 mil condenados a muerte. Es el tercer país con más ejecuciones en el mundo.
Más de 240 personas han sido ejecutadas desde el 2014, año en que reanudaron este tipo de sentencia por la masacre en una escuela por los talibanes, la mayor parte de las víctimas eran niños. Sin embargo, el 4% de estas ejecuciones han sido por ataques terroristas, la mayoría de las sentencias han sido por asesinato.
Vía Excelsior y NY Daily News
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