El proyecto, que arrancó en 2012, adoptó el nombre de su fundador, Salvador Romo Gutiérrez (DEP), Sacerdote Salesiano que buscó crear un espacio multifuncional en el cual se le diera atención a migrantes, deportados y personas en situación de calle en el centro de la ciudad.
Actualmente, las riendas del recinto las lleva el Padre Jesús María Arambarri, quien asegura que durante los últimos meses ha incrementado el número de personas que buscan desayunar o atenderse en el lugar.

En el desayunador se ofrece alimento, aseo, vestimenta, corte de cabello y atención e información al migrante. Foto: Daniel Esparza / San Diego Red
Una larga fila de personas esperando por alimento se forma desde tempranas horas de la mañana. El desayuno empieza a servirse alrededor de las 7:00 horas y se deja entrar a grupos de seis para tener un mayor orden en la ocupación de las mesas.

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Mientras los visitantes comen, se hace anuncio en altavoz de los diversos talleres que comenzarán recién deje de servirse el alimento, alrededor de las 10:30 de la mañana. Éstos llevan por nombre El son que migra, y busca enseñar de forma gratuita un oficio para que las personas que día a día vienen en busca de alimento y atender sus necesidades básicas puedan solventar sus gastos por medio de las artes.

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En este espacio, el cual se ubica justo a lado del comedor, se les enseña a los migrantes, deportados y personas en situación de calle la creación de artesanías como figuras de cerámica, además de la ejecución de un instrumento perteneciente a la música popular mexicana.

Foto: Daniel Esparza / San Diego Red
El son que migra es una iniciativa de Culturas Populares, programa del Gobierno Federal, y actualmente corre a cargo de Rodolfo Pinedo, quien asegura que los productos elaborados con cerámica y el aprendizaje de un instrumento popular van de la mano para el beneficio del que forma parte de los talleres.
"La idea es que los mismos migrantes que hacen las tazas puedan venderlas, sacar un provecho económico de su trabajo y a la vez dar difusión al proyecto que se planea justo a lado del desayunador, además de generar un ingreso extra como músicos", declaró.

Foto: Daniel Esparza / San Diego Red
Los instrumentos se les entregan a los interesados de forma gratuita, entre los cuales se encuentran la jarana, guitarra de golpe, violín, arpa, requinto jarocho y demás instrumentos de cuerdas utilizados en la música popular del país.
El grupo actualmente consta de menos de 10 personas y solo se ha echado andar el taller de artesanías, pero se espera que con la difusión del proyecto más personas se acerquen en busca de aprender un oficio y dar inicio al proyecto musical.

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Pese a que la iniciativa fue un éxito el año pasado, llevando a integrantes del proyecto a presentarse en diversas partes del país, Pinedo asegura que hay que tomar en cuenta la inestabilidad de los grupos por el flujo de personas que hay día con día en el área, por lo que comienza a dar difusión y un acercamiento a los instrumentos a los interesados antes de volver a arrancar con el proyecto de música popular mexicana en el desayunador.
"Son grupos fantasma. Puedes tener 10 alumnos un día y cinco al siguiente. ¿Qué hay que hacer? Guiar al migrante, indicarle que aquí hay una fuente de ingreso; venir y promover primero. Ya estuvimos aquí el año pasado", sentenció.
Por ahora, los talleres estarán hasta mayo, dependiendo de la respuesta e interés que se muestre hacia el proyecto.

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