La gran estructura morada del CRIT puede verse si uno pasa arriba del puente del bulevar Benítez. Más cerca, a la altura de la Central Camionera aún se está lejos de la entrada y caminar hasta el lugar con un niño en brazos o en silla de ruedas no es una opción por la falta de banqueta y una rampa que se hace más pesada conforme se avanza.
Y para quienes viven en Otay es una hazaña similar. No importa si van en transporte público o en carro propio, la única opción para entrar es rodear para poder acceder a las instalaciones. Bajada, tras subida y subir más hasta llegar a las puertas del edificio inspirado en un racimo de uvas.
El diario Frontera dio a conocer el trayecto de una familia. Con su hijo en brazos, cruzaron al otro lado de la calle sin ningún puente peatonal que los ayudará a evitar los carros que pasan a gran velocidad, para después subir por un pequeño canal al costado de la calle a falta de banqueta. Y por fin llegar al edificio donde su niño recibirá el tratamiento.

Foto: Edgar Martínez
El director del CRIT BC Julio Paz Romero, afirma que la institución cuenta con servicio de transporte gratuito que consiste en camiones con dos rutas, además de una camioneta que sale de la central camionera. Esto se les notifica a los padres de familia por teléfono. Sin embargo, la familia que entrevistó Frontera no sabían del transporte hasta llegar al lugar.
Vía Frontera
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