Integrantes del colectivo CESODI se manifestaron este lunes ante la Fiscalía General del Estado (FGE) para denunciar que la justicia permanece como una deuda pendiente para las madres víctimas de violencia vicaria en la entidad. La protesta surge en el marco de la primera conmemoración oficial del Día Estatal contra la Violencia Vicaria en Baja California.
Durante la movilización, Estefanía Plascencia, cofundadora de CESODI, aclaró que la fecha del 11 de mayo no representa una celebración, sino un recordatorio del dolor de las madres separadas de sus hijos. “Ninguna mujer sueña con tener que luchar durante años para volver a abrazar a sus hijas e hijos”, señaló, enfatizando que esta forma de violencia utiliza a los menores como instrumentos de castigo para dañar a la madre.
A pesar de que la legislación contra la violencia vicaria está vigente en el estado desde hace tres años, los resultados legales son mínimos. Samantha Sesma, también cofundadora del colectivo, informó que únicamente dos casos han llegado al Poder Judicial del Estado bajo la tipificación de violencia familiar equiparada con violencia vicaria y psicológica.
Sesma advirtió que, hasta el momento, ningún agresor ha recibido sentencia. Además, denunció que la falta de capacitación de los agentes del Ministerio Público mantiene paralizadas alrededor de 25 carpetas de investigación. Según la activista, la carencia de elementos técnicos y perspectiva de género en la integración de los expedientes impide que las denuncias procedan formalmente como violencia vicaria.
Ante este panorama, el colectivo solicitó formalmente a la Fiscal General una atención directa a sus casos. Las víctimas exigen la renovación de las mesas de trabajo interinstitucionales y la implementación de procesos que cuenten con perspectiva de infancia y derechos humanos.
“Necesitamos instituciones que dejen de revictimizar a quienes buscan ayuda”, sentenciaron las representantes de CESODI. El colectivo aseguró que mantendrán su exigencia de justicia para evitar que las infancias crezcan en entornos de manipulación y miedo derivados de litigios prolongados.