"Había tanta agua, que el arroyo no pudo con todo, el gobierno tiene que venir a canalizar", dijo Raúl Aguilar de 45 años de edad mientras paleaba capas gruesas de lodo frente a la puerta de su casa la mañana del jueves.
Escenas como estas fueron muy común en diferentes partes de la ciudad como consecuencia de las múltiples tormentas que golpearon fuertemente a ambos lados de la frontera esta semana. Aunque no hubo muertes ni heridos reportados, los ciudadanos de Tijuana han tenido que lidiar con deslaves pequeños, paredes colapsadas, inundaciones, postes y árboles caídos.
Mientras que trabajadores municipales han estado laborando horas extras para mantener las calles abiertas, limpiando el drenaje pluvial de escombros y contestando llamadas de emergencia.

John Gibbins / San Diego Union-Tribune
La ciudad se ha estado preparando para las lluvias en los últimos meses, limpiando la basura y sedimento acumulado en el sistema pluvial y en los cauces, mandando alertas a los residentes en zonas de alto riesgo, preparando albergues y adquiriendo equipo de rescate nuevo. Pero aun así, las recientes lluvias han expuesto la necesidad de Tijuana de incrementar la capacidad de su sistema de drenaje pluvial.
"Tenemos que admitirlo, la cuidad sigue necesitada de más infraestructura", dijo el presidente municipal Jorge Astiazarán durante una ceremonia en la estación de bomberos del centro de la ciudad. Funcionarios de la ciudad dijeron que el actual sistema de drenaje pluvial sólo cubre el 30% de las necesidades de Tijuana.
"Las lluvias muestran las causas subyacentes de la vulnerabilidad social de Tijuana en cuanto a eventos climáticos", dijo Roberto Sánchez, un investigador del Colegio de la Frontera Norte en Tijuana quien se especializa en problemas ambientales y cambios climáticos. Los retos incluyen el rápido crecimiento de la ciudad, especialmente en áreas propensas a riesgos como cauces y llanuras aluviales y una falta de financiamiento para proyectos de infraestructura.
"La ciudad necesita evaluar la actual capacidad de su sistema de drenaje pluvial y su habilidad para enfrentar eventos de precipitaciones extremos. De acuerdo al cambio de escenarios climáticos, este tipo de eventos se harán cada vez más frecuentes durante las siguientes décadas", dijo Sánchez.
Construido sobre un cañón angosto que alimenta al cauce del Río Tijuana, la colonia Cañón del Sáinz fue una de las áreas más afectadas esta semana. El miércoles por la tarde, las corrientes creadas por las intensas lluvias, levantaron y jalaron un taxi vacío, según trabajadores del departamento de Protección Civil.
Ya para el jueves por la mañana, cuando la lluvia había pasado, los trabajadores de la ciudad usaron palas y maquinaria para quitar capas de lodo de la calle.
En 1993, cuando hubo semanas de intensas lluvias y resulto en grandes inundaciones a lo largo de la cuidad, los residentes de esta colonia estuvieron aislados por varios días y tuvieron que recibir alimento por medio de un helicóptero.
"Las condiciones ya han mejorado y a pesar de que tenemos varias deficiencias, la ciudad esta mucho mejor preparada que en el '93", dijo César Romero, presidente de Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción de Tijuana (CMIC), cuyos miembros ofrecieron su maquinaria de construcción a la ciudad para ayudar con los esfuerzos de restauración.
En la casa de los Aguilar, la familia hacía un recuento de daños: muebles, ropa, teléfonos, juguetes y electrodomésticos. Pero la familia de seis también estaba agradecida ya que no estaban en casa cuando las inundaciones ocurrieron.
"¿Qué hubiera pasado con los niños? Dios se encargó de que no estuviéramos en casa", dijo Dolores Aguilar.
Nota original por Sandra Dibble.
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Traducido por: edgar.martinez@sandiegored.com