TIJUANA.- Recientemente asistí a varios eventos donde el ex diputado federal panista, Juan Manuel Gastélum, habló como invitado. Uno de estos fue en CESUN, otro en Cetys Universidad, uno más en CANACINTRA. Sin duda hay dos aspectos que me llaman la atención sobre su persona y quienes le rodean.
Primero, que su nombre suena como posible candidato a la presidencia municipal de Tijuana en el 2016, y que él, a diferencia de otras figuras políticas, no parece interesado en competir por la aprobación de quienes lo leen o escuchan. No compra publicidad en redes sociales y al dar conferencias, prefiere improvisar y hablar sin tecnicismos.
Lo segundo que me interesa de este personaje político, es que a pesar de su trayectoria, nunca se le ha visto implicado en casos de corrupción o en escándalos que cuestionen su discurso de valores.

Sin anuncios en internet o en la calle para pregonar lo que hace, los comentarios que recibe en persona o en el mundo virtual suelen ser de apoyo. Son personas que orgullosamente presumen estar con él.
También están quienes desconfían. No necesariamente de él, sino del gobierno. Cuando volteamos atrás y vemos la falta de representatividad y los intereses personales que gobiernan a México, es normal tener dudas. Qué bueno que las tenemos.
Pero más allá de lo político ¿Quién es Juan Manuel Gastélum? Fue uno de los diputados que votó contra la homologación del IVA y su pasión es litigar, pero quedarnos aquí sería muy superficial.
El novelista alemán Goethe, escribió alguna vez que para conocer a la gente hay que ir a su casa y yo coincido con esto. Tras pedir una entrevista, él y su esposa me recibieron en su hogar un sábado para ver qué me interesaba saber.
Debo advertir que ya se han escrito muchos textos sobre Gastélum y su experiencia en el Congreso. En esta ocasión, mi intención fue acercarme a la persona detrás del discurso político y ellos me lo permitieron.

Por cuestiones de seguridad, no voy a decir dónde vive. Lo que sí voy a decir, es que nuestras casas no son muy diferentes. Vive con su esposa, y unos cuatro perros chihuahueños en una colonia que no es privada. Llegué caminando.
En su casa, me llama la atención un viejo piano sin cola. Éste les ha acompañado ya por varias décadas y aparenta ser decoración, pero no siempre lo fue.
"Es de mi esposa" me aclara Gastélum. Después me cuenta que se lo regalaron sus papás cuando ella tenía 13 o 14 años y que en ocasiones, una de sus hijas aprovecha y también lo toca.
Sobre éste, observo unas piedras que llevan grabados el logo del PAN y unos piecitos, o patitas, más bien, en alusión al sobrenombre que acompaña a Gastélum desde su niñez. Él calcula que lleva unos 53 años siendo "El Patas" gracias a ex compañeros de la primaria.
"Lo que pasa es que, entre la carrilla, yo era el güero patas saladas. Con el tiempo se quedó en "patas" por corto y el problema ahorita es que si alguien grita patas yo siempre volteo" me explica con una sonrisa y la mirada perdida, de quien viaja en el tiempo mientras recuerda su infancia.
Son muchos quienes se dirigen a él como "El Patas", y aunque Gastélum admite que no es un apodo "bonito", no esconde la risa que le provoca escucharlo. Me dice que le gusta cuando lo llaman así, porque significa que lo conocen y que sienten, de alguna manera, confianza y cariño.

Por supuesto, la conversación no se quedó en los nombres y apodos. Yo quería conocer a la persona que se dice interesada en crear una mejor Tijuana. Es su sueño y el de muchos tijuanenses también, pero regresemos un poco en el tiempo, y volvamos a hablar sobre Gastélum de joven.
Tiene 20 años, es activista, y estudia derecho en la Universidad de Sonora. No siempre quiso ser abogado. Tenía cabello largo y pensaba estudiar en la UNAM, pero su padre y el maestro Rubén Vizcaíno, que colaboraban juntos en una revista, lo convencieron de mudarse a Hermosillo.
Ahí, no solo terminó su licenciatura en derecho, sino que también conoció a quien sería su esposa, María Dolores, comiendo en un puesto de hot dogs fuera de la universidad. Al año y ocho meses, se casaron y decidieron tener cuatro hijos a quienes educaron bajo cuatro principios "el bienhacer, bienestar, bienser y bientener".
Cuando recién comenzó la aventura de ser padre, su situación económica era aceptable, pero sin lujos. Recuerda que en los 90, quiso regalarle a su hijo mayor un auto Nissan del año 73 aunque finalmente no lo compró, porque le encontró algunas fallas.
Aún hoy, al término de tres años donde fungió como diputado federal, Gastélum y su familia viven con lo que necesitan. Una mirada rápida me bastó para notar la ausencia de tecnología sofisticada, esculturas, pinturas, o accesorios caros.
Las paredes de su hogar se decoran con retratos familiares y certificados universitarios de su hijo mayor, quien ya lo convirtió en abuelo. El ambiente es familiar, sencillo y cálido.

Como padres de familia, él y su esposa han inculcado valores como el respeto, a la par de sus creencias religiosas, de modo que ser creyentes no les impide aceptar a quienes se divorcian o quienes sienten atracción por su mismo género.
Me permito mencionar que hace varias semanas, Gastélum admitió su admiración por el Papa Francisco, porque al ser jesuita llegó para cambiar las políticas de la iglesia, romper paradigmas y generar la transición de una iglesia que castiga, a una que no juzga.
"Soy creyente a mucha honra, quizá no soy ese católico machacante de todos los días pero sí puedo decir que todos los días me levanto y doy gracias a Dios por permitirme otro día más".
Él cree, que así como el papa actual ha provocado el cambio desde dentro, la lección puede aplicarse en otros ámbitos como el de la política, pues "si un espacio se abre y no lo ocupa el bienhacer, lo va a ocupar el malhacer". En otras palabras, para cambiar la política, tienes que hacer política y esta fue su motivación cuando él decidió incursionar en ella.

Lo único que pude encontrar como un señalamiento contra Gastélum, fue un flyer donde su autor exhibía los rostros de los diputados que no presentaron su 3 de 3, "una declaración patrimonial, fiscal y de intereses que permite conocer el valor estimado de los bienes que posee, los impuestos que ha pagado y las actividades o relaciones que podrían interferir con el ejercicio de sus funciones" según la página tres de tres.
Sin embargo, Gastélum explicó previamente que tal omisión ocurrió por otras circunstancias. El 3 de 3 es una iniciativa civil, cuya publicación no es obligatoria por ley. Se tiene que pedir y a él nunca se le solicitó.
Aun así, si el documento resultara de interés público, él dice que no tendría inconveniente con presentarlo o incluso, abrir las puertas de su casa -como a mí- a quien lo solicite justificadamente.
Hoy por hoy, Gastélum vive de su profesión, cuenta con su propio despacho y no niega ni confirma si contenderá por la alcaldía de Tijuana.
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Elizabeth.rosales@sandiegored.com