En ese contexto tuvo lugar la huelga de Cananea, Sonora. Los trabajadores de las minas de cobre de ese poblado, junto a los de las fábricas textiles de Río Blanco, Veracruz, en 1907, son tenidas como precursoras de la Revolución Mexicana y ambas fueron hechas para buscar mejorar las condiciones de trabajo, especialmente las largas jornadas y los salarios miserables de los obreros.
No fuero las únicas de su época. A las condiciones deplorables de los trabajadores de las industrias pesadas se sumaron las del campo, quizá más graves que los que se ganaban la vida al interior de fábricas y minas. Las condiciones de trabajo dieron lugar a relatos como "México Bárbaro" de John Kenneth Turner que en su época abonó a echar por tierra la imagen del porfiriato moderno y progresista.
Sin embargo, era privativo el mundo. La industrialización provocó cambios en las formas de vida y de trabajo que necesitaban ser reguladas por ley: salarios, condiciones de trabajo, explotación infantil y femenil. La lucha es la constante de toda sociedad que aspira a mejores condiciones de vida y de convivencialidad.
Tijuana se caracterizó por su perfil turístico. Las primeras oportunidades de trabajo del poblado, estuvieron asociadas a los servicios al visitante:

La postal corresponde al primer servicio de calesas para transportar turistas desde Tía Juana, hoy San Isidro, California, a Tijuana. El río debía ser vadeado pues todavía no se contaba con puente alguno que permitiera el fácil acceso. Estos servicios garantizaban el paso seguro por el río y representó el origen del turismo en el poblado, ese que inventó el imaginario del "Old Mexico" que ya hemos abordado en volúmenes pasados.
Con el correr de los años inmediatos, del turismo familiar se pasó al de los placeres arriesgados, destacando el trabajo en cantinas y casinos:

La derrama económica de cantinas y casinos fue tal que uno de los primeros sindicatos de Tijuana fue justamente el de cantineros y oficios varios. Sin embargo, el perfil de la ciudad y del trabajo que en ella se encontraba no se restringió siempre al juego:



El crecimiento de la ciudad obligó a diversificar sus servicios y por ende, su trabajo. Los locales también necesitaron proveerse de aquello que les permitiera construir una vida cotidiana. Hoy, Tijuana es tan diversa en su oferta de trabajo como su vida misma.
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