Seleccionada entre bailarines que viajan de diversos países para lograr un espacio en dicha academia, para Andrea Camacho esta oportunidad la acerca a su sueño de convertirse en una bailarina profesional de ballet siguiendo como ejemplo a la rusa, Natalia Osipova.
“Mi gusto por el ballet inició desde niña, siempre me ha gustado ponerme retos y tener un objetivo muy claro, tengo como ejemplo a las y los bailarines más avanzados, el apoyo de mis papás, mi hermana, mi familia en general, maestros y amigos ha sido fundamental para llegar aquí”, expresó la joven de 21 años.
Posterior a Joffrey Ballet School pretende regresar a Tijuana y compartir sus conocimientos a las nuevas generaciones, “otro de mis sueños es poder seguir mi pasión en compañías como New York City Ballet o de Rusia, Londres, Francia o Italia, entre otros, donde se forman también los mejores bailarines”, indicó.
En ese sentido, aconsejó a las y los bailarines que “si tienen un objetivo claro y un sueño tan grande, no dejen de luchar por él, las cosas pasan por algo y hay que aprovechar todas las oportunidades que se presenten, luego no sabemos cuándo se vuelvan a presentar”.
Andrea Camacho no niega sentir temor a lo descocido, pero sabe que el ballet es muy competitivo, un estilo de vida y de arduo compromiso, “mi ideal es estar en una plataforma internacional, llegar a algo más grande que quizá no me lo espere en este momento”, finalizó.

*Comunicado de Tijuana Creciendo
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