"Y me quedé al Sur esperándote", así se titula la crónica que se lee en redes sociales dedicada a Roberto Caloca uno de los 4 que perdieron la vida al desplomarse el helicóptero.
A continuación compartimos el texto que dice así:
Y me quedé mirando al sur esperándote.
3:00 am. Me marca Roberto Caloca para pedirme que junte gente con experiencia para participar en las labores de rescate, me pide que me quede a la espera de instrucciones.
Ya que amaneció me llama para decirme que si se requiere apoyo, le pregunté qué se ocupaba y me dijo que nada, que solo llevará víveres para "mi gente", pero como ya lo conocía pase a un Oxxo y compre un Monster, porque le gustaba tomar esas "fregaderas" antes o después de una excursión. No fueron pocas veces las que después de llegar de una caminata larga o concluir un servicio, se acercaba a la hielera y me presumía una Coca-Cola bien fría o un monster, y aunque me declaro inmune a lo segundo, la Coca-Cola si me daba tentación.
Llegamos al lugar, nos reportamos con Aguiluchos, estuvimos a la espera de salir en búsqueda de la joven que se encontraba extraviada, me enviaron a encontrar a un miembro del equipo para proveerlo de víveres, pensé que sería mi amigo, cuando de pronto dan la noticia por la radio de que fue localizada. Cambiamos la estrategia, Caloca se dirigió al lugar donde fue encontrada.
Me dieron nuevas instrucciones; "comenzarán el descenso, mira al sur y cuando veas una camiseta amarilla, será Caloca y una joven, corre con tu equipo y dales agua, seguramente ya no traen". Así que me quede mirando al sur, con un power aid rojo y un monster bien frío.
El helicóptero fue por la joven, Caloca aseguró a la chica y la montaron en el ave. Llegó sin complicaciones, el piloto, que en paz descanse, sugirió que volvería a volar para ir por los rescatistas, yo pensé… mi amigo es tan canijo que va a subir primero, prepare mi celular porque quería grabar su descenso para pasarle el video.
Lo recogieron, voló y de pronto sucedió la tragedia que muchos han visto en redes. Lo que seguramente no se ve en redes es la gran cantidad de nosotros que corrimos hacia las llamas, hasta que una voz del comandante de aguiluchos nos hizo entrar en razón. Era imposible salir de esa y él era tan tremendo que seguramente estaba ahí. Lo que puedo decir es que todos los que estábamos ahí lo queríamos profundamente, ver las caras de dolor de sus hermanos Aguiluchos, que reflejaban en sus ojos lo que yo sentía en el alma.
¿Quien era Roberto?
Era padre, era hermano, buen hijo, responsable con su trabajo, era una persona terca, que no sabía cuando detenerse, cuando descansar, cuando simplemente mantenerse al margen, era un persona que tenía que estar en el ojo del huracán haciendo de las suyas.
Un amigo mío desde hace 17 años, inició con mucha hostilidad e incluso me bullyiaba, con los años nos fuimos conociendo y respetando más y más. Campamentos, excursiones, aventuras, bebidas en la caja del pickup, sueños, aspiraciones. Era mi amigo que siempre me ponía un freno sano a mis ansias de hacer cosas nuevas.
Era una persona bien carrillera, pero muy formal en sus conversaciones iniciales, no se le escapaba una, observaba mucho a las personas, comprendía tantas cosas y siempre enseñaba algo nuevo. Tengo tantas historias contigo, la de quedarnos tirados en la salada, la del polvo pica pica, la del amigo desnudo amarrado a un árbol, la de la vez que me caí en Rappel, la de la vez que me desmayaste por hacerme bullying, la de la vez que me intentaste tirar a la alberca y te jale conmigo, la de la vez que te arranque un arete de la chichi, la de la vez que un hombre me tiró el sable enfrente de ti y me tragaste a carrilla, la de la vez que quebré tu radio, y casi todas las historias terminaban con un "pinchi César ".
Caloca, dejas un hueco en nuestros corazones, pero te seré sincero hermano, me siento orgulloso de haberte conocido, de estar contigo en tantas cosas, de que fueses tú quien me ayudará a crecer y ser mejor, aunque no terminaste esa chamba. Me siento bien feliz de ver qué tanta gente te quiere y te recordará siempre y estaremos siempre para cuidar tu nombre hermano.
Gracias Caloca, nos vemos en la cumbre.

Una amistad pura que llevó a redactar estas palabras de un amigo a otro. Foto: Facebook Crónicas de Mr, Kalavero
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