El viernes por la mañana en se realizó en Corea del Norte la quinta prueba nuclear en lo que va del régimen encabezado por Kim Jong-un, la segunda de este año y considerada como la más potente en la historia del país asiático.
La prueba provocó un seísmo de 5.3 grados en escala de Richter, según información dada a conocer por medios de Corea del Sur. El Ministerio de Defensa de aquel país estimó en 10 kilotones la potencia de la explosión. Para poner en perspectiva, la fuerza desatada por la bomba de Hiroshima fue de 15 kilotones.
En un espacio televisivo, una cadena norcoreana aseguró que la prueba fue una respuesta hacia Estados Unidos, y al resto de sus enemigos, asegurando que "nos han sancionado, negando nuestro estatus de orgullosa potencia nuclear y criticando nuestras acciones basadas en el derecho a la autodefensa".
Las reacciones estadounidenses no tardaron en llegar, y el presidente Barack Obama tomó la prueba nuclear como una "provocación" internacional.
El mandatario norteamericano propuso a los países aliados y socios en el continente asiático que el ensayo tenga "serias consecuencias" para Corea del Norte.
Corea del Sur calificó la acción como una "provocación intolerable", mientras que Japón tachó la prueba como una grave amenaza para su seguridad.
Vía: El País y El Nuevo Día
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