Esta peculiaridad le ha ganado el nombre de "Bloodfalls" o "Cataratas de Sangre", aunque es bien sabido que su tonalidad se debe a la presencia abundante del óxido de hierro y al ecosistema microbiano que domina en la zona.
Sin embargo, el misterio de su nacimiento prevalecía inexplicable hasta que un grupo de investigadores concluyó este martes, "su origen en grandes depósitos de agua subterránea salada y extremadamente fría", según explica el portal de RT. Cabe señalar que previo a este descubrimiento, el valle era considerado como una de las zonas más desérticas del planeta.

Foto vía University of California Research
La investigación, publicada en Nature Communications bajo el titulo de "Aguas subterráneas profundas y hábitats potenciales bajo un valle seco de la Antártida" explica que el agua de las misteriosas cataratas proviene de un punto bajo la tierra donde se cruzan varios lagos aledaños al glaciar y que a su vez concentra una gran cantidad de microbios extremófilos.
Con base en su amplitud y la noción de una red que conecta a las corrientes subterráneas, los científicos suponen que este fenómeno puede existir en otra parte del valle y que incluso podría llegar a desembocar en alguna parte del mar al este de la Antártida.
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Elizabeth.rosales@sandiegored.com