La iniciativa busca beneficiar a millones de personas que van al cine todos los días y pagan precios incrementados hasta en un 500% o más en las dulcerías de los complejos.
El diputado dijo a El Economista (vía mientrastantoenmexico) que esperan lograr un cambio en los cines del país y por ende éstos reduzcan los precios de sus alimentos.
"Es una manera de impulsar a la industria cinematográfica, retomando su esencia y sentido original, haciendo de una visita al cine una práctica más accesible para todas las personas".

La propuesta del PRI en la Cámara de Diputados busca reformar los artículos 20 y 21 de la Ley Federal de Cinematografía.
"Los exhibidores no podrán restringir al público asistente el ingreso de alimentos y bebidas a las salas cinematográficas, con excepción de bebidas alcohólicas, o cualquier otro producto que afecte la seguridad o tranquilidad del establecimiento, de sus clientes o de las personas discapacitadas", se lee en dicha iniciativa.
Esto de entrada suena como algo genial, pero además de que es muy poco probable que sea aprobada la iniciativa, imaginen el caos que pasaría en caso de que lo hicieran.
Primero que nada, México cuenta con una de las taquillas más baratas, si las comparamos rápidamente con Estados Unidos, la diferencia es bastante. Obviamente, al no vender alimentos, los boletos subirían de precio, y eso afectaría a aquellos que pueden disfrutar de una película sin alimentos.
La cultura mexicana a la hora de ir al cine, es una de las más sucias. Si esta iniciativa se aprueba, no querrás imaginar los olores y butacas llenas de todo tipo de basura y restos de comida. Mejor que se queden las cosas como están. Lo que sí es buena idea, sería que metieran más variedad de alimentos a la dulcería.

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