MUNDO.- Por seguridad, Malala Yousafzai dejó su natal Pakistán para vivir en Inglaterra hace 3 años, pues un mal día de octubre del 2012, la joven musulmana fue víctima de un grupo talibán que intentó asesinarla por su activismo a favor de una educación equitativa para las niñas de su país.
Su heroísmo fue noticia internacional e incluso ganó el Premio Nobel de la Paz en el 2014. Desde entonces, ha sido voz de millones de niñas paquistaníes que quieren estudiar pese a la cultura predominantemente machista y por lo tanto opresiva que las rodea.
Para Malala no ha sido fácil sobrevivir esta lucha. Las amenazas de muerte son frecuentes y por ello no puede volver a su país, sin embargo, nuevas advertencias han alertado a las autoridades británicas, quienes ya ordenaron "extremar" las medidas de precaución con tal de proteger a la joven de 18 años de edad.
Con tal de garantizar su bienestar, se ordenó que dos guardias armados la vigilen sin descanso, tanto de día como de noche. Un trato similar a la protección que reciben los altos mandos británicos y sus homólogos cuando visitan el Reino Unido según Excelsior.
A diferencia de otras amenazas, estas fueron tomadas con mayor seriedad gracias a los reportes de inteligencia que alertaron sobre posibles actos terroristas dirigidos a Malala, algo que la Policía Metropolitana de Londres no ha querido comentar a detalle.
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Elizabeth.rosales@sandiegored.com