Al momento, las autoridades estatales piden la intervención de la Federación, mientras que la fiscalía ya inició una investigación para aclarar los hechos.
Los sucesos ocurrieron en la calle cerrada Guanajuato en Arandas, donde el centro de rehabilitación “Dios es Nuestro Salvador”, que no tenía registro de operación, fue irrumpido por el grupo de gente armada que comenzó a disparar a los internos.
Extraoficialmente se ha comentado que los captores habrían interrogado a las víctimas para saber la ubicación de puntos de distribución de drogas.
El gobernador de Guanajuato, Diego Sinhue, lamentó los hechos violentos y se comprometió con las personas afectadas para hacer justicia.
Con información de Sopitas