Demandó al gobierno argumentando que el confinamiento al aislamiento por una larga temporada constituye un práctica de tortura de acuerdo con la Convención Europea de Derechos Humanos.

Desde el 2013 el ex militante de extrema derecha ha sido sujeto al aislamiento en Skien, un penal de alta seguridad al sur de Noruega, después de ser transferido de Ila, localizado en Oslo.
Breivik está sentenciado a pasar 21 años en una "suite" de un área de 104 metros, dividida en tres habitaciones con ventanas en la que se encuentra su dormitorio y distintos aparatos:un refrigerador, reproductor de DVD, PlayStation y una caminadora, por mencionar algunos.
Tiene permitido salir una hora al día y autorización para preparar su propia comida. Cuenta con acceso a televisión, periódico y radio, así como a enviar y recibir correspondencia, que con el fin de evitar la comunicación con miembros extremistas es monitoreada y sujeta a restricciones.
Apesar de sus aparentemente cómodas condiciones en prisión, Breivik ha presentado diversas quejas desde el 2012, hasta el punto de que amenazó con hacer una huelga de hambre.
La demanda constituye una amenaza para la sociedad de noruega, debido a que el país es gobernado por un partido conservador que busca una alianza con el Partido Progresista, mismo al que perteneció Breivik.
El gobierno actual hace prevalecer un sistema que superpone la rehabilitación al castigo y la constitución prohíbe la pena capital.
El ataque perpetrado por el noruego es considerado el suceso más violento desde lo ocurrido en la segunda guerra mundial. Fue encarcelado en 2012 por actos de terrorismo y condenado a 21 años de prisión que podrían ser extendidos si la sociedad lo impugna.
Con información de The New York Times
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