El motivo es que mientras se encontraba en vigilancia, tomo de la espalda a un vendedor de donas, a empujones lo metió a la Casa de la Cultura de Uruapan, esto con el apoyo de cuatro inspectores más, entre los cinco le exigieron al vendedor la mercancía que vendía ya que se la pretendían decomisar para evitar que siguiera con su venta.

Testigos aseguran que la confrontación verbal en un momento se convirtió en física, pidiendo ayuda a un policía municipal que se encontraba en el área.
Entre los testigos se encontraba Laura Vargas, mujer que vive de la venta de diferentes productos como donas, bolis, aguas, sodas, dulces, etcétera. Dijo que los inspectores exigen un pago de 180 pesos para que les devuelva la mercancía asegurada, cantidad que para los vendedores es una fuerte.
Después de este incidente, varias personas que han sido afectadas por este inspector, han decidido levantar quejas, no es necesario que se llegue a este grado para levantarla, un solo incidente basta y sobra.
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