Año con año alrededor de 45 mil mujeres centroamericanas entran al territorio mexicano para poder llegar a Estados Unidos, el camino asegura peligros, agresiones y violencia, para contrarrestar las consecuencias de éstas, las mujeres se escudan con la llamada "Inyección anti-México", un anticonceptivo de largo efecto.
Con la llegada del Plan Frontera Sur estiman que se ha reducido un 35 por ciento los delitos, afirma el Secretario de Gobernación, Osorio Chong, sin embargo organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional aseguran que 70 por ciento de las mujeres que cruzan por México sufren algún tipo de abuso sexual.
Mientras las organizaciones y el gobierno arrojan datos sobre las condiciones en el país, las mujeres migrantes están conscientes de su situación y circulan el consejo entre ellas de tomar el medicamento Depo-Provera, un anticonceptivo que las protege durante tres meses. En Centroamérica la llaman "Inyección anti-México".
La práctica de este método anticonceptivo también ha llegado a las adolescentes y su recomendación a veces viene de los mismos "coyotes" a quienes migrantes pagan por llevarlos hacia el norte.
La Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración en conjunto con Formación y Capacitación (Foca), presentaron el informe "El corredor Huehuetenango-Comitán", documento que expone como las mujeres se ven forzadas a tener relaciones sexuales, un requisito para entrar a México.
En las rutas que recorren estas mujeres se encuentran con los perpetradores entre ellos pandilleros, vecinos de rancherías, "coyotes", incluyendo agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), policías y militares. Las cifras de estos ataques se desconocen ya que la mayoría no los denuncia.
Vía BBC
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