Por esto, sus padres ya desesperados y buscando cualquier método para salvarle la vida a su hija, accedieron a esta opción un tanto descabellada, inyectar a la pequeña con VIH.
El Dr. David L. Porter de la Universidad de Pennsylvania, explicó en qué consiste esto: "Es un procedimiento donde recolectamos sus células T, que están infectados con un virus que las cambiará genéticamente y reaccionarán contra las células de leucemia"

Poco después de comenzar el tratamiento, Emma se puso muy enferma, con una fiebre tan alta como 105 grados, y los médicos le tuvieron que decir a la familia que existía la posibilidad que ella no sobreviviera la noche, tenia dificultad para respirar e irregularidades en su presión sanguínea.
Lo que terminó por pasar fue que las células inyectadas comenzaron a pelear con el cáncer y en unas horas la fiebre de Emma desapareció, la leucemia había sido vencida, se recuperó y ahora vive una vida saludable, libre de cáncer y de VIH.

Además de Emma, otras 11 personas se sometieron al tratamiento, todas ellas adultas, tres experimentaron la completa remisión del cáncer, y otros dos llevan más de dos años sanos. Otros cuatro adultos mejoraron, pero su enfermedad no remitió.
Cabe destacar que a pesar de que VIH es uno de los factores que causan el SIDA, no es un hecho, muchas personas son portadoras sin tener la enfermedad, el SIDA no solamente se basa en VIH.
¿Usted usaría este método en sus hijos?
joy.ruvalcaba@sandiegored.com
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